Los atascos vuelven a Michaisa
La apertura del vial soterrado, que hoy se cerrará, y los itinerarios alternativos por el asfaltado devuelven al cruce su imagen a la espera del estreno en noviembre

Los vehículos pudieron estrenar el paso soterrado, aunque sólo en los itinerarios desde La Virgen a
Michaisa volvió ayer al bucle, al menos en las horas punta de salida del trabajo. El conductor abrazado al volante, la ventanilla bajada, la vista perdida y la fila india interminable para pasar el cruce. Una estampa olvidada que se sucedió como consecuencia de las obras de asfaltado de la rotonda superior; justo el día en el que los vehículos pudieron cruzar por vez primera por el subterráneo, aunque sólo en los tránsitos de comunicación de La Virgen del Camino con el centro de la ciudad. Hoy, a mediodía, según las previsiones de los encargados de obra, la situación volverá al funcionamiento de restricciones y recorridos alternativos de los últimos meses, con el paso inferior cortado de nuevo, a la espera de que en la segunda quincena de noviembre se pueda inaugurar la infraestructura que acabará con el quiste viario de entrada a la capital leonesa.
El atasco, que no pasó de anécdota, se formó más por los vehículos que necesitaban dar el rodeo para pasar de Doctor Fléming a la carretera Zamora que por los que estrenaron el subterráneo, aunque los conductores que entraban por la N-120 desde La Virgen del Camino se vieron condicionados por el resto. Esperas de cerca de 20 minutos en las horas consideradas como punta, a pesar de la labor de control efectuada por las patrullas de la Policía Local durante toda la jornada.
A última hora de la tarde, los empleados de la empresa adjudicataria se afanaban en cerrar el asfaltado del tramo que comunica el cruce con la avenida Fernández Ladreda, con el objetivo de que en la jornada de hoy se pueda hacer lo mismo con la capa asfáltica del vial de salida hacia la N-120. Un organigrama de trabajo condicionado por la previsión de lluvia, según informa el concejal de Movilidad, José Antonio Díez, quien expone que estas dos tareas dejan pendiente de asfaltar para la próxima semana los dos carriles soterrados, que no volverán a estar dispuestos para el tránsito de vehículos hasta que el Ayuntamiento de la capital leonesa defina la apertura por tramos, avanza el edil socialista.
El remate del asfaltado cumple con un nuevo plazo para cumplir el objetivo: que las obras que empezaron a mediados del mes de octubre del pasado año sean una realidad dentro de un mes como máximo. Nada hace aventurar ahora, según confirma Díez, que se retrasará esta marca, para la cual sólo restan las labores de señalización, tanto vertical como horizontal, y la iluminación de todo el entorno, así como el remate de aceras y pequeños defectos que se detecten.
El resultado condenará al olvido al mítico cruce de Michaisa. En vez de los atascos y los semáforos interminables con el disco en rojo, la intersección quedará eliminada por la continuidad de la N-120 con la avenida Fernández Ladreda, que pasará a tener un solo carril en cada en sentido, en lugar de los dos actuales. La pérdida de espacio en el subterráneo se ganará en la superficie, donde la rotonda de distribución de tráficos permitirá que los cuatro viales que desembocan tengan una salida sin necesidad de esperar el ciclo semafórico; un funcionamiento similar al que se aplicó ya hace años en el cruce de Villaobispo de la ronda Este.
La consecución del hito deja por detrás años de pugna histórica, que incluso sacó a la calle a los vecinos de Armunia para reivindicar que desaparecieran de debajo de sus ventanas los humos de 50.000 vehículos diarios. Un intrincado debate político entre administraciones que terminó por encontrar a las tres implicadas para pagar el presupuesto. La firma del talón de 4,3 millones de euros dejó espacio para que el Gobierno aportara 2,1 millones de euros, la Junta desembolsara 1,8 millones de euros y al Ayuntamiento le sirviera con poner poco más de 400.000 euros. Una solución simple que ha resuelto en poco más de un año el problema que amenazaba con convertirse en un lugar común más de los que abundan en León por falta de entendimiento.