Serfunle reclama datos de 3.300 tumbas para poder pasar la tasa anual

Los avisos persiguen la actualización del titular y en 1.300 casos cobrar las deudas

Las pegatinas están colocadas en las tumbas y reclaman a los familiares que acudan al punto de infor

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a. caballero | león
León

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Una pegatina con la palabra «urgente» en mayúsculas colocada en una tumba daría para abrir un monólogo negro. Pero las más de 3.300 pegatinas en otras tantas sepulturas del cementerio de León no son más que un problema de censo. No sobre quién está dentro, sino sobre la persona que se hace cargo del mantenimiento de la unidad de enterramiento. Una paradoja que enfrenta el descanso eterno al deber mundano de los deudos del difunto. El aviso ha sorprendido a los miles de leoneses que en estas vísperas de Todos los Santos han acudido a la necrópolis para honrar a sus muertos: «Por asuntos relacionados con esta concesión, rogamos se comunique con la oficina del cementerio», reza la comunicación, estampada en verde y con letras en negro, que no persigue más que «una actualización de los datos», según expone el gerente de Servicios Funerarios de León (Serfunle), Manuel Mejías, quien calcula que las tumbas que tienen problemas de identificación del titular o datos incompletos llegan al 18% del total de 18.500 que hay en el camposanto de Puente Castro.

Faltan «direcciones, teléfonos y, en la mayoría de los casos, el registrado como responsable es el último inhumado, porque la familia se ha olvidado de ponerlo a su nombre», expone Mejías. La indefinición del titular hace imposible que «se puedan comunicar incidentes que puedan suceder» y que se cobre la tasa anual de mantenimiento, que va «desde los 3 euros de la más barata hasta los 8 euros de la más cara, aunque la media es de 4 euros». Una rémora que acumula débitos de varios años en cerca de 1.300 casos, alrededor del 40% de las 3.300 tumbas advertidas con la pegatina.

La iniciativa, reseña el gerente de Serfunle, se enfoca también como un instrumento para la mejora de las instalaciones, dado que «existen muchas sepulturas que están en un estado de abandono considerable que puede acabar causando daños a otras del entorno, por caídas de cruces u otros elementos, y no se sabe bien a quién hay que reclamarle el arreglo».

Para cumplir con estos objetivos, los responsables de la gestión del cementerio han querido aprovechar la festividad de Todos los Santos e instalar una oficina allí mismo. Los afectados pueden dirigirse a este dispositivo, o bien ir al tanatorio, para recibir información sobre la tumba, los datos de los que carece y, en su caso, la necesidad de que en el plazo de tres meses cumpla con el cambio de titularidad de la unidad de enterramiento; un trámite que regula la relación entre el ciudadano y la empresa y permite que se domicilie el pago.

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La actualización del censo de titulares, según calcula Mejías, le llevará como mínimo un año y medio. Si la comunicación directa en la tumba no surte efecto, Serfunle recurrirá al cruce de datos con administraciones para poder encontrar al pariente del difunto que se haga cargo de la titularidad. En último caso, el reglamento permite incluso a la empresa retirar la propiedad en la que descansan los restos. Nada es eterno.