Un sector contra las cuerdas
En el mejor de los casos las mineras tardarían ahora cinco meses en empezar a facturar, mientras buscan cómo afrontar el pago de las nóminas la próxima semana

La decisión del Tribunal de Luxemburgo es un nuevo traspiés para las expectativas del sector.
La decisión adoptada ayer por el Tribunal de Luxemburgo supone un nuevo varapalo para las esperanzas del sector del carbón nacional, que verá retrasadas sus expectativas de empezar a facturar y de normalizar, aunque sea relativamente, su situación financiera. Las empresas mineras llevan sin facturar el carbón que producen desde mediados del pasado mes de marzo, y en las últimas semanas habían urgido nuevamente la puesta en marcha inmediata del real decreto que regula los incentivos que debían desbloquear el conflicto con las eléctricas.
Sin embargo ahora los plazos vuelven a dilatarse. Desde las compañías eléctricas se calculaba ayer entre dos y tres meses el periodo de tiempo que tardará el tribunal europeo en resolver el recurso (aunque desde el Ministerio de Industria se aseguró que al ser un procedimiento urgente el plazo podría ser menor). En el caso de que el tribunal tardara dos meses en dictaminar y finalmente diera el visto bueno a la medida aprobada por la Comisión Europea, y el real decreto se pusiera en marcha inmediatamente, tardaría al menos otros dos meses en estar definitivamente en vigor. Si a esto se añade que las empresas mineras facturan un mes después del suministro, en el mejor de los cálculos el sector no empezaría a tener ingresos propios de la facturación hasta dentro de cinco meses. Un periodo de tiempo que las compañías consideran insostenible.
Sin financiación
Las opciones de buscar financiación por adelantado se agotaron también hace tiempo para el sector del carbón. Las entidades financieras ven cada vez con más recelo los préstamos a un mercado marcado por la inestabilidad y por un horizonte temporal mucho más corto del que se preveía hace muy pocos meses.
De momento las empresas aseguran que se esfuerzan por buscar recursos para afrontar el pago de la nómina del mes de octubre, que deberán ingresar en las cuentas de los mineros los días 12 y 15 próximos. La sombra de la presión sobre los sueldos de los trabajadores y las consiguientes movilizaciones se cierne de nuevo sobre las cuencas, antes de que se hayan apagado los ecos de la protesta anterior.
En cualquier caso, los empresarios hacían ayer una llamada a la prudencia y confiaban en poder afrontar el pago pendiente para la próxima semana.
Mientras tanto, deben buscar también recursos para mantener las explotaciones en activo. Las empresas mineras están obligadas a producir un determinado volumen de mineral, según establece el Plan del Carbón. Además, entre las medidas adoptadas en los últimos meses por el Gobierno para intentar dar un respiro al sector se decidió adelantar las ayudas al funcionamiento, es decir, las subvenciones que cobran las empresas para que el sector pueda ser competitivo. Las empresas han percibido ya las ayudas correspondientes a todo el año, por lo que deberán ahora cumplir con sus compromisos de producción iniciales.
Desde el sector empresarial se lamentaba ayer la falta de sensibilidad del tribunal europeo ante la situación límite de las empresas mineras. En cualquier caso, las compañías consideran que ahora más que nunca es el Ministerio de Industria el que debe articular las medidas que den un respiro al carbón autóctono hasta que el Tribunal de Luxemburgo dé vía libre (según confían) al pago de los incentivos.
Medidas entre las que podría estar un nuevo paquete de compras de carbón por parte del Almacén Estratégico Temporal, en Hunosa. En los últimos meses (desde que liberó la compra de una parte correspondiente a marzo) el Gobierno se ha negado a seguir utilizando este recurso, que contribuye al lastre de unas cuentas públicas marcadas desde hace tiempo por los recortes.