Acaip alerta de la prescripción de penas de trabajo comunitario
El sindicato avisa de que no se cumplen por falta de personal

Los funcionarios se concentraron a la puerta de Villahierro.
Valentín Llamas, secretario general de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias en León (Acaip) denunció ayer que buena parte de las penas de trabajos en beneficio de la comunidad que imponen los jueces no se están cumpliendo y prescriben por falta de personal para aplicarlas, como muestra de la precariedad a la que están sometidos los funcionarios en el Centro Penitenciario de Villahierro.
«Nos han metido ahora los casos de los conductores, los maltratadores y penas similares y si estábamos ya sometidos a una carga de trabajo imposible, pues hay que imaginarse cómo estamos ahora», afirmó ayer Llamas. Las penas están prescribiendo en muchos casos por falta de personal para poder atender a su cumplimiento».
No es el único aspecto sobre el que Acaip llama la atención. Las disposiciones legales están dando lugar a situaciones peculiares: «Hay provincias en las que las condenas de este tipo se cuentan por millares, y se están dejando de cumplir en los mismos términos. Pero es que además, los jueces están imponiendo hasta 600 jornadas de trabajos en beneficio de la comunidad a personas que, en realidad, están siendo sometidas a cadena perpetua, porque una persona que tiene que cumplir con su trabajo de lunes a viernes y que los fines de semana tiene que cumplir jornada, ya queda atada de pies y manos para toda la vida».
Jornada de concentración. Los sindicatos convocaron ayer una jornada de concentración a las puertas del Centro Penitenciario Provincial de León entre las 11.30 y las 12.00 horas como protesta por la situación de hacinamiento que se vive en la cárcel. «Hay un nivel de hacinamiento extremo, falta personal en casi todas las secciones y estamos siendo sometidos además a casos de agresiones graves, como las últimas que hemos visto. Tenemos una tasa de internos extranjeros que supera ya el 60% y aunque reconocemos que los jefes también están trabajando de forma denodada, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias está siguiendo una política muy errática que nos está llevando a estas situaciones», explicó Llamas.
«Tenemos una sensación tremenda de hastío, de que han empezado la casa por el tejado. Creo que va siendo hora de que se tomen determinaciones firmes, pero no vemos demasiada intención de momento».