El Ayuntamiento ultima las obras de Papalaguinda, que se abrirá en un mes
El acceso desde Guzmán al paseo lleva más de 18 meses cerrado al tráfico

Las vallas que impiden el paso del tráfico a Papalaguinda desde Guzmán desapareceran en treinta días
Un mes es el plazo que ha dado el Ayuntamiento de la capital leonesa para la reapertura al tráfico del paseo de Papalaguinda. La concejalía de Seguridad y Movilidad, que dirige José Antonio Díez, confirmó ayer que sólo queda colocar el aglomerado del carril bici y la señalización horizontal. En treinta días los trabajos estarán rematados y se retirarán las vallas, que ahora cortan el avance del tráfico en los primeros cien metros del paseo desde la glorieta de Guzmán el Bueno.
Terminarán así los más de 18 meses de cierre al tráfico del paseo, desde que en mayo de 2009 se cortará el paso por el acceso norte.
Los trabajos que se han realizado en el arranque de uno de los paseos con más solera León incluyen la instalación de una zona de juegos, el parque de Pocoyó, el carril bici, y el reasfaltado de la calzada.
No obstante, la reforma de Papalaguinda se inaugurará con más de cien días de retraso, aunque los plazos que ha barajado el Ayuntamiento han ido cambiando a lo largo de todo el proceso. En un primer momento, el plazo de ejecución era de tres meses y ocho días desde la firma de adjudicación, que tuvo lugar en julio del año pasado. El proyecto original se modificó en agosto y el consistorio amplió a seis meses y quince días el plazo de ejecución.
Además de las molestias ocasionadas a los vecinos por las demoras en la finalización de las obras, el Ayuntamiento no ha terminado las obras dentro de los plazos establecidos por el Fondo Estatal de Empleo (Plan E), que establece que los proyectos financiados por esta vía deberían estar finalizados antes de que finalizara el 2010.
El presupuesto de las obras ha sido de 250.000 euros menos un céntimo.
Además de las demoras, el proyecto ha estado afectado por la polémica del traslado del rastro dominical al solar al aparcamiento de Clarés, detrás del estadio municipal. Los comerciantes tuvieron que cambiar de ubicación por decisión municipal después de muchos años instalados entre Guzmán el Bueno y la plaza de Toros.
La delimitación del aparcamiento como zona de estacionamiento prolongado (naranja) ha sido la otra actuación que se ha llevado a cabo en el entorno y que no ha contado con el beneplácito del público, ni los vecinos de la zona.