Castresana: «La autonomía de León es imposible, pero la seguiré apoyando»

Castresana asegura que si de él dependiera «mañana mismo se produciría la autonomía de León», aunque reconoce que el marco constitucional aprobado en España en 1978 lo hace inviable

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Valladolid. Efe.

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Tras casi cuatro años como procurador en las Cortes de Castilla y León, el pivote de balonmano del Reale-Ademar de León Héctor Castresana se siente como «el niño mimado» del parlamento autonómico y, aunque ve «imposible» la autonomía de León, mantiene su combatividad para lograrla.

En una entrevista con la Agencia Efe para hacer balance de su paso por las Cortes de Castilla y León, Castresana asegura que si de él dependiera «mañana mismo se produciría la autonomía de León», aunque reconoce que el marco constitucional aprobado en España en 1978 lo hace inviable.

Sin embargo, todavía es optimista ante la perspectiva de «ganar pequeñas batallas en beneficio de León», como el incremento de las inversiones de las administraciones públicas y la atracción de empresas a un territorio que considera perjudicado por el diseño autonómico.

Está convencido de que «la guerra que se lleva dando» en las Cortes durante las últimas legislaturas ha servido para que «la Junta trate mejor a León».

«De nada» se arrepiente al echar la vista atrás en estos últimos años como parlamentario y afirma sin dudarlo que lo mejor de este tiempo ha sido «la amistad» forjada con su compañero de grupo, Joaquín Otero, y las «buenas relaciones con todos los procuradores, del PP y del PSOE: ninguno puede hablar mal de mi, ni yo de ellos, he recibido mucho cariño».

«He sido el niño mimado de las Cortes, pero también porque he hecho mi trabajo sin maldad y sin meter una caña mala, con un punto de vista más cercano a los ciudadanos que político. Quizás no tengo la preparación o palabrería de otros procuradores pero sí estoy en contacto con la gente«, resume sobre su experiencia.

Lo peor fue «la época de fricción con la UPL», un partido en el que militó y del que salió entre acusaciones que «hicieron daño a la familia», algo que le hizo sentirse «muy incómodo» al decirse «muchas cosas injustas y falsas» acerca de sus ingresos como procurador y las aportaciones que debía hacer a su partido.

Está en un periodo de indefinición sobre su próximo camino político, pero tiene claro que no volverá a desempeñar un puesto alejado de lo que le «apasiona», el deporte, por lo que su perspectiva consiste en esperar a ver si alguien le ofrece responsabilizarse de mejorar el deporte en León, ya sea en la capital o a nivel provincial. «Estaría encantado de la vida», dice.

Sin embargo, reconoce que tanto él como Otero no lo tienen todavía «nada claro» sobre su inmediato futuro político, aunque afirma que su compañero de bancada puede desempeñar «otros cargos» para los que él no se siente capacitado.

No deja las Cortes como una mala experiencia porque está seguro de que le quieren «más en el parlamento que en el polideportivo Huerta del Rey», que cada año visita para disputar los animados partidos de rivalidad autonómica entre su equipo, el Reale Ademar de León, y el Balonmano Valladolid.

Castresana afirma que cada vez está «más calladito» en la cancha y lo atribuye a la «madurez» que da la experiencia, aunque remarca que él piensa lo que piensa y si le preguntan el día antes del derbi sobre cuestiones políticas él habla claro, pero rechaza que sea él el que politiza los derbis: «Ójala pudiera llevar la Fasa (Renault) a León, lo pienso, pero si esto se saca el día del partido, se calienta», resume.

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«No es agradable que te insulten y te escupan pero es mi profesión y me tengo que aguantar, antes era más radical, pero ahora estoy más tranquilo», asegura sobre su actitud en las canchas.