Diario de León

Una pelea entre gitanos de León y Asturias deja cuatro heridos y el rastro desalojado

El patriarca leonés resta importancia a la reyerta, en la que se usaron las barras de hierro de los puestos

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León

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Al menos cuatro jóvenes de etnia gitana resultaron heridos de diversa consideración como consecuencia de una violenta pelea que se produjo a primera hora de la mañana de ayer en el mercadillo dominical contiguo al estadio Reino de León de la capital, en la que se vieron implicados miembros de dos familias de León y de Asturias.

Ayer, a media mañana, miembros de la familia leonesa que se encontraba realizando sus labores de venta habituales en el mercadillo, recibieron la visita de integrantes de la familia asturiana. Otro sector de la prole leonesa se había visto implicado el pasado verano en un doble homicidio en Ujo (Asturias), circunstancia que provocó inicialmente la alarma policial al considerar que podía tratarse de un nuevo capítulo de las rencillas entre los dos grupos. «No pasó nada grave, ha sido una discusión entre dos jóvenes, como las que pasan muchos días en la calle y que tampoco ha ido a más», explicó a este periódico Adolfo Vargas, patriarca de los calés leoneses. «Han debido de discutir por cualquier cosina, tampoco le deis más importancia porque no la tiene», insistió.

Fuentes de la Policía Local explicaron a este periódico que fue necesario enviar una dotación de tres patrullas de agentes a la zona, ante el tumulto que se organizó. «Cuando hemos llegado, se han desperdigado inmediatamente y no ha sido necesario intervenir porque en un visto y no visto, ha desaparecido todo el mundo», explicó uno de los responsables de los cuerpos locales de seguridad.

Contusiones diversas. La Policía confirmó que como mínimo cuatro personas resultaron heridas por contusiones diversas. Siempre según esta versión, el propietario de uno de los puestos desmontó las barras de su tenderete y comenzó a agredir con especial violencia a los miembros de la familia rival, aunque en el momento en el que llegaron los agentes de la policía municipal, se produjo una desbandada generalizada. «No se ha podido practicar ninguna identificación porque cuando nos personamos en la zona salieron corriendo y tratar de recabar información entre gente de este tipo es muy complicado. Normalmente son muy reacios a delatarse entre ellos», reconocieron desde la Policía Local.

A raíz de lo ocurrido, el rastro quedó prácticamente desierto y solamente continuaron en sus puestos los miembros de los grupos de etnias africanas que se dedican a la venta de artículos de ocio. «Los nuestros se marcharon porque hacía muy mal tiempo y como la mañana estaba floja de ventas no querían quedarse más, no ha sido por otra cosa», insistió el patriarca gitano en declaraciones a este periódico. «No hay tenido nada que ver, ha sido una cosa de nada y no es para darle importancia», volvió a remarcar el patriarca.

Reunión urgente. Ayer mismo la Policía organizó una reunión urgente con los patriarcas de las dos familias para convencerles de que obligasen a los suyos a deponer su actitud y llegaron al acuerdo de que en la jornada de ayer domingo cesaran las actitudes hostiles y de que cada cual volviese a su lugar de origen. No obstante, para la semana que hoy se inicia, se anuncian reuniones de nuevo con las dos familias. El objetivo vuelve a ser el mismo: convencerles de que serenen los ánimos y de que no se produzcan nuevas refriegas en los próximos días, como en un principio se temía que pudiera ocurrir.

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