216 días sin el Bandolero de Omaña
Salvador Cañueto no regresó a prisión después de un permiso penitenciario

Salvador Cañueto, durante una entrevista concedida en diciembre del 2008 a este periódico.
La Guardia Civil ha desactivado el dispositivo especial de búsqueda que había puesto en marcha las pasadas Navidades para tratar de capturar a Salvador Cañueto, «El Bandolero de Omaña», que permanece en situación de búsqueda y captura desde que se perdiera su pista el pasado día 15 de julio tras un permiso penitenciario.
«El Latillas» no regresó a la Prisión Provincial de Mansilla de las Mulas a pesar de que estaba a punto de cumplir una de sus últimas condenas, seis años de prisión por varios robos de pequeña escala. Acumula ya siete meses desaparecido. Desde hace 216 días, nada se sabe de él.
Agentes de la Benemérita se mantienen en situación de alerta por si en algún momento se recabase alguna pista pero la tesis con la que trabaja el Instituto Armado es que Cañueto ha abandonado la provincia de León y posiblemente tampoco se encuentra en las provincias limítrofes, a las que también se ha extendido la alerta por si en algún caso se pudiese recabar información para su arresto.
Las pasadas Navidades se puso en marcha un operativo especial para vigilar determinados inmuebles, básicamente segundas residencias de localidades de la provincia, en las que se presumía que pudieran producirse nuevas actuaciones de «El Bandolero de Omaña», a tenor de los datos que se habían recabado. Sin embargo, no hubo rastro del fugado.
Por segunda vez. No es la primera vez que desaparece de una prisión después de un permiso penitenciario. En 1987 se encontraba interno en el centro de Herrera de la Mancha y tampoco volvió. «No vine andando como se decía. Una persona de aquí se hizo cargo de mí y vine en tren», explicó en una entrevista concedida a este periódico en exclusiva el pasado 21 de diciembre de 2008.
«Me llevó a delinquir la necesidad», reconoció. Atracó una panadería de Ponferrada en 1967 para llevarse 20 pesetas de las de hace 43 años y compró con ellas un bocadillo de sardinas. Fue detenido cuando estaba dando cuenta de las viandas. «Si me pusieran en libertad y no me dieran ayuda o trabajo, no sé lo que haría. O me muero o tengo que robar para sobrevivir», explicó entonces. Por eso mismo sorprende a la Guardia Civil que no haya rastro de él. «O se ha ido de la provincia o ha buscado una solución alternativa y no es un hombre de recursos...», explicaron fuentes de la Benemérita.
Ganó un recurso. En noviembre del 2006 la Audiencia Provincial aceptó el recurso de apelación presentado por su abogada contra una sentencia que lo condenaba a seis años de prisión por un robo con fuerza en casa habitada, que había cometido supuestamente en Piedrasecha. Un matrimonio lo encontró escondido bajo su cama el 16 de julio del 2003. Sin embargo, en el Palacio de Justicia se consideró que las pruebas aportadas no eran suficientes. La sentencia dejó la pena en dos años de prisión por tenencia ilícita de armas.