30 aniversario del 23-f | el recuerdo de quienes lo vivieron
«Sentí tristeza ante la indignidad de los uniformados»
El 23 de febrero de 1981, a las 18.22 horas, el teniente coronel Antonio Tejero, al mando de unos 200 guardias civiles, asaltó el Congreso mientras los diputados votaban la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno en sustitución del dimitido Adolfo Suárez. Eran la punta de lanza de un golpe militar destinado a terminar con la Constitución y la aún bisoña democracia. A tiros y bajo la amenaza de los subfusiles, mantuvo secuestrado al Gobierno y a los 350 diputados durante casi 16 horas. El presidente de la cámara baja, José Bono, los socialistas Alfonso Guerra, Juan Barranco y José María Benegas y la popular Soledad Becerril, entonces de UCD, son los únicos que en la actualidad son diputados y que vivieron el golpe. «Todo fue muy rápido. Escuchamos un ruido, un disparo fuera del hemiciclo, y tuve muy claro que era un golpe militar», revive Bono, entonces secretario de la Mesa. «En ese momento -cuando Tejero se sube a la tribuna pistola en mano y amenaza a los parlamentarios-, se entremezclan un sinfín de sensaciones amargas: miedo, tristeza ante la indignidad de los uniformados», confiesa el expresidente manchego.