«No quiero reconocimiento, estudio para ser el mejor médico»
El leonés Alfredo Barrio ocupa el décimo lugar de España en los exámenes MIR

Alfredo Barrio está ahora de vacaciones en Magaz.
Apuntaba maneras en el Instituto de Fuentesnuevas. Alfredo Barrio (Magaz de Arriba, 1986) era el empollón de la clase, el más listo. Acabó los estudios de Bachiller con una nota media de 9,3 y dice no recordar la nota de selectividad -" «una nota parecida». afirma-" porque sostiene que siempre tuvo claro que quería estudiar Medicina «en la mejor universidad, la de más prestigio», y eligió Navarra. Pero en el fondo de esta discreción está una evidente timidez. Cualquier facultad pública de España le hubiera abierto sus puertas con alfombra roja, «pero nunca opté a ninguna, nunca estuve en la lista de ninguna universidad».
Alfredo Barrio acaba de conocer que encabeza los puestos MIR de este año con el número 10, lo que significa que el 30 de marzo podrá elegir especialidad en cualquier hospital de España. Ese amplio abanico de perspectivas a sus 24 años le hacen dudar entre convertirse en un especialista en Cardiología o en Pediatría. «Lo más importante no es elegir el mejor hospital, sino elegir el mejor, que no esté saturado de estudiantes y ofrezca la mejor preparación», afirma.
Tiene claro que se preparará fuera de León, pero entre sus candidatos iniciales estuvo el Hospital de León, «no conozco el servicio, pero fuera de León, Cardiología está muy bien considerado, con presdtigio, es de referencia».
También tiene palabras de agradecimiento al verano que estuvo como estudiante rotando en las especialidades en el Hospital del Ponferrada, «fue la mejor rotación que he tenido de todos los hospitales en los que he estado, por la dedicación a los estudiantes y el trato».
Demuestra una ilusión y capacidad que desde hace años lo convierten en imbatible en los estudios. Y con una energía desbordante se quita importancia. Aunque intenta escabullirse, acaba confesando: terminó la carrera de Medicina con un 3,52 de media sobre 4. Premio Extraordinario fin de su promoción, de 180 alumnos. «Pero esto no lo pongas, por favor, que me da vergüenza», insiste sin éxito.
Al leonés Alfredo Barrio la afición por la medicina no le viene de familia. Su madre es ama de casa y su padre jubilado de Telefónica, -«tienen mil cosas que hacer todos los días»-, pero sí influyó decisivamente la ilusión con la que su hermana- también médico- luchó por abrirse camino en el ámbito sanitario.
Los siete meses de preparación para los exámenes MIR no fueron fáciles, pero una voluntad de hierro, la certeza de que la consecución de las ilusiones se alcanzan con esfuerzo y el apoyo de su familia y amigos le convirtieron en caballo ganador. «Sin el apoyo de mi familia y mis amigos no lo hubiera conseguido. Son siete meses muy duros en los que estudiaba más de once horas diarias, sólo paraba para dormir».
Cinco horas cortas . Y por fin llegó el día del examen el 29 de enero. «Fueron las cinco horas más cortas de mi vida», confiesa. ¿Que qué fue lo más difícil del examen? Gestionar el tiempo, responde. «No es un examen normal, son 235 preguntas con temario fijo, 10 de reserva y 30 vinculadas a imágenes». Un examen largo. Pero Barrio ya estaba preparado para afrontar con éxito la prueba. En la academia realizaron 21 simulacros de cuatro horas de duración, una hora menos para que agilizaron la mente y las respuestas. El 25 de febrero supo que estaba entre los diez mejores. «No quiero ningún reconocimiento, estoy abrumado, me sacrifico y estudio para ser el mejor médico para mis pacientes», explica.
En este breve periodo de vacaciones que disfruta con su familia en el Bierzo tiene que decidir su futuro, «es una decisión importante que tengo que tomar en poco tiempo. No sé como será mi vida dentro de dos meses, cuando esté trabajando, si me irá bien o no, pero la decisión que tome ahora me condicionará mi vida y mi profesión para los próximos cuatro años». Por eso se lo piensa tanto. «Me gusta la cardiología porque ahora se abre un amplio campo de expansión e investigación, pero también me gusta mucho la pediatría, porque me encantan los niños». Lo que tiene claro es que quiere dedicar su vida a la medicina clínica, «el trato con el paciente es lo que más me gusta». Y eso lo ha aprendido en sus años de prácticas en los hospitales. «Los estudiantes vamos con el médico, pero las visitas se convierten en un acto muy íntimo en el que los enfermos cuentan cosas muy importantes a los médicos. Algunos pacientes no ponen reparos, pero otros piden que los estudiantes se vayan. Yo lo entiendo, por eso quiero convertirme en el mejor médico para mis pacientes».
Aunque confiesa que la elección de especialidad es «más difícil de lo que parece», sostiene que en todos los años de estudio ha aprendido que, «en medicina, en cualquier rama se puede ser feliz».
Descarta marcharse fuera de España, «por ahora no», insiste, «la formación médica vía MIR en España es de las mejores, está muy valorada».
Más de la mitad de los alumnos de medicina de Pamplona han quedado entre los 3.000 primeros puestos. «Mientras estudias te gustan todas las opciones, pero es ahora cuando tengo que elegir, por eso tengo que pensarlo muy bien», asegura Barrio.