La escritora leonesa Josefina Aldecoa fallece en Cantabria a los 85 años
Natural de la localidad de La Robla, fue una de las impulsoras de la Institución Libre de Enseñanza y formó en León un grupo literario que produjo la revista de poesía «Espadaña»

Josefina Aldecoa en una imagen de 2005.
La escritora Josefina Aldecoa falleció esta mañana en su vivienda de la localidad cántabra de Mazcuerras, donde residió en los últimos años, a los 85 años, como consecuencia de una insuficiencia respiratoria. Así lo confirmaron fuentes del Ayuntamiento de La Robla (León), donde nació el 8 de marzo de 1926 la que fuera una de las principales impulsoras de la Institución Libre de Enseñanza (ILE).
De familia de maestros, Josefina Aldecoa vivió en León, donde formó parte de un grupo literario que produjo la revista de poesía «Espadaña». Se trasladó a Madrid en 1944, donde estudió Filosofía y Letras y se doctoró en Pedagogía por la Universidad de Madrid sobre la relación infantil con el arte, tesis que luego publicaría con el título «El arte del niño». Durante sus años de estudio en la facultad entró en contacto con parte de un grupo de escritores que luego iban a formar parte de la Generación de los 50, como Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Alfonso Sastre, Jesús Fernández Santos e Ignacio Aldecoa, con quien se casó en 1952 y del que tomó su apellido. Tradujo para «Revista Española», dirigida por Ignacio Aldecoa, Rafael Sánchez Ferlosio y Alfonso Sastre, el primer cuento publicado en España de Truman Capote.
En 1959 fundó en Madrid el Colegio Estilo, inspirándose en las ideas vertidas en su tesis de pedagogía, en los colegios que había visto en Inglaterra y Estados Unidos y en las ideas educativas del krausismo, base ideológica de la Institución Libre de Enseñanza, y publicó en 1961 la colección de cuentos «A ninguna parte». En «Los niños de la guerra» obra de 1983, hizo una crónica de su generación ilustrada por semblanzas, biografías y comentarios literarios sobre diez narradores surgidos en los años 50.
En 1969 murió su marido y permaneció diez años en los que abandonó la escritura dedicándose a la docencia, hasta que en 1981 publicó una edición crítica de una selección de cuentos de Ignacio Aldecoa. Continuó su actividad literaria con novelas como «Los niños de la guerra», «La enredadera», «Porque éramos jóvenes» o «El vergel». En 1990 inició una trilogía de contenido autobiográfico con la novela «Historia de una maestra», «Mujeres de negro» y «La fuerza del destino», parcialmente en respuesta al discurso político durante los años posteriores a la dictadura acerca de cómo reconstruir el sistema educativo, al que no consideraba lo suficientemente laico.
En 1998 escribió el ensayo «Confesiones de una abuela», en el que abordaba la relación y experiencias vividas con su nieto. En 2000 publicó «Fiebre», una antología de cuentos escritos entre 1950 y 1990, y en 2002 «El enigma», novela de temática amorosa. En 2004 obtuvo el Premio Castilla y León de las y en 2005 publicó «La casa gris», una obra que escribió cuando tenía 24 años en la que narra, en forma de novela protagonizada por Teresa, su vida en Londres reflejando la diferencia de España y Europa en los años 50.