Rockland: «Me bañé el mismo díaque Fraga muy cerca de Palomares»

Michael Rockland, delante del Hostal de San Marcos.
La guerra fría se calentó en Palomares. El 16 de enero de 1961 un B52 americano chocó con el avión de repostaje mientras le surtía combustible en pleno vuelo, con cuatro bombas nucleares en su bodega. A Michael Rockland, agregado cultural de la embajada de Estados Unidos en Madrid y director de la Casa de América entre 1963 y 1967, aquella tragedia cambió «irónicamente» su carrera profesional. «Yo quería ser director de la Casa de América y como en aquel momento la cultura importaba poco, me dieron el puesto», admite.
Antes, realizó un atribulado viaje de Madrid a Mojácar, a cinco kilómetros de Palomares, para entregar unos documentos al embajador Duke. «Cuando llegué estaba metiéndose en la playa y detrás de él todos los miembros de la embajada. Yo no sabía qué hacer, pero temía que si no entraba iban a pensar mal de mí». Al salir les esperaban unas copas de coñac y unas tapas: «Era una escena cómica, aunque da un poco de vergüenza». Por la tarde, Duke y Fraga se hicieron la famosa foto para demostrar al mundo «que no había radiactividad». 45 años después «todavía persiste la radiactividad en un punto que no limpiaron bien», admite, aunque este detalle no figura en su libro: «Lo ignoraba», se disculpa.
El exdiplomático visita estos días León invitado por el Departamento de Filología Moderna de la Universidad de León. Esta tarde a las 19.30 horas pronuncia una charla en la Fundación Sierra Pambley.