¿Y qué es la Oficina Judicial?
El sistema agiliza la administración de Justicia y reduce costes
La Nueva Oficina Judicial supera el modelo tradicional de los antiguos juzgados formados por un juez, un secretario judicial y un determinado número de funcionarios que trabajan de modo independiente, para conformar una nueva organización que establece sistemas de trabajo racionales y homogéneos, con el fin de que la actividad judicial se desempeñe con la máxima eficacia y responsabilidad.
Un paso imprescindible para la puesta en funcionamiento de la Oficina Judicial es el acoplamiento del personal de la Administración de Justicia a sus nuevos puestos.
La nueva organización de Oficina Judicial está conformada por dos tipos de unidades procesales diferentes, atendiendo a su funcionalidad.
La Nueva Oficina Judicial moderniza y racionaliza la infraestructura personal, material y tecnológica que rodea al juez. La intendencia cotidiana del juzgado o tribunal ya no será carga del juez, en detrimento de sus funciones esenciales, sino de la Nueva Oficina Judicial, dirigida por el secretario judicial. Toda la labor de documentación de los expedientes, el calendario de juicios o la ejecución de sentencias ya dictadas pasa a ser competencia del secretario y de su equipo. El juez puede dedicarse a celebrar juicios y a dictar sentencias, lo cual contribuirá a que el número de sentencias dictadas aumente y la Justicia sea más rápida.
En la Nueva Oficina Judicial existe un elemento organizativo básico, que es la unidad. Éstas podrán ser unidades procesales de apoyo directo y servicios comunes. Las Unidades Procesales De Apoyo Directo (una en cada órgano jurisdiccional) asisten a los jueces en el ejercicio de sus funciones. Los Servicios Comunes Procesales son unidades que, sin estar dentro de un juzgado o tribunal concreto, cumplen labores centralizadas de gestión y apoyo en la aplicación de la ley procesal. Éstas incluyen el registro de escritos que se presenten en los diferentes procedimientos; la realización de los actos de comunicación a las partes, peritos, abogados y procuradores o testigos y la ejecución de las resoluciones judiciales.
El nuevo sistema pretende acabar con un diseño absolutamente anticuado, con micro-oficinas judiciales, como eran las secretarías, en cada juzgado o sala, organizadas de manera individual, diferentes unas de otras y sin la aplicación de ninguna técnica de gestión sobre los recursos humanos.
Se pretende conseguir que los procesos sean más rápidos y, en consecuencia, también menos costosos.