De Celis recalca que la clave está en el diseño de los reactores
No sólo se detectó Yodo 131 en León sino también en otros laboratorios de vigilancia radiológica existentes en otros puntos de país, si bien los de Salamanca y León son los únicos existentes en la Comunidad y los que realizan los controles periódicos.
En el caso de León, los potentes equipos de los que dispone este laboratorio de radioactividad y su gran sensibilidad hicieron posible su detección, a pesar de tratarse de niveles muy pequeños. Un equipamiento posible gracias a la subvención recibida por el Centro de Seguridad Nuclear con quien mantiene una estrecha relación.
Respecto a cual podría ser la situación que se registrara en un futuro, De Celis explica que todo indica que los niveles de radiactivo en el aire no volverán a elevarse en León y se mantendrán a la baja, eso sí, siempre y cuando la situación no empeore en Fukushima.
1397124194 Agua, suelo y alimentos. Respecto a la medición de agua se realiza de forma similar con la de la traída, aunque con mayor amplitud en el tiempo. Lo mismo sucede con el suelo y con los alimentos.
En este último caso, una vez al trimestre se analizan una muestra de todos los alimentos que forman parte de una dieta normal de lunes a viernes de una persona. De la misma forma, los resultados se envían al CSN.
Una vez sucedida la tragedia de Fukushima servirá para «aprender» de los errores allí cometidos. Para este profesor de Tecnología Nuclear es clave mejorar el diseño de los reactores y, sobre todo, analizar lo sucedido después de apagados. El hecho de que siguieran funcionando ha sido un problema, añade. Por eso, De Celis considera que evitar que los reactores nucleares se fundan y que se garantice el suministro de los generadores diésel de energía eléctrica son dos de las cuestiones a mejorar.
El profesor de Tecnología Nuclear ve improbable que algo similar pueda suceder en España, sobre todo porque las posibilidades de que aquí se registre un terremoto de esta magnitud o un maremoto son muy pocas, aunque destaca que estas correcciones son imprescindibles en aquellos lugares dónde las centrales nucleares están al borde del mar.
Benito de Celis tiene en cuenta otro aspecto y es que el diseño de los reactores nucleares no es algo nuevo. De hecho, reconoce que se lleva investigando desde que ocurrió la catástrofe de Chernóbil. «Existen modelos mejorados pero están basados en el ahorro de costes y tienen en cuenta un aspecto tan importante como la seguridad», resalta al tiempo que es consciente de que la Tecnología Nuclear aún tiene mucho camino que recorrer.