El viento traslada las partículas en el aire durante miles de kilómetros
Los profesores Benito de Celis y José María Lumbreras explican que, a pesar de su magnitud, hay diferencias entre lo sucedido en Chernóbil y lo ocurrido en Japón. Así, en Chernóbil se produjo una fusión prácticamente instantánea del núcleo del reactor, con la central en funcionamiento, lo cual llevó a una liberación masiva de radiactividad al medio ambiente de forma descontrolada. Consecuencias que aún hoy paga la población. En el caso de la central Fukushima de Japón, los reactores que estaban en operación cuando sucedió el terremoto fueron parados adecuadamente. Además, los reactores japoneses afectados que no consiguieron mantenerse refrigerados, sufrieron fusión parcial del núcleo, generándose gran cantidad de hidrógeno, y varias emisiones de radiactividad al medio ambiente. Las explosiones químicas producidas por el hidrógeno no han tenido lugar en el núcleo de los reactores, sino en los edificios de los mismos
Sobre cómo es posible que hayan llegado hasta León restos de la radioactividad generada en Japón ambos científicos resaltan la importancia de la meteorología. De este modo, el viento dispersa y diluye la nube radiactiva al tiempo que la dirección y la velocidad del viento influyen en la distancia que la nube puede recorrer. A mayor distancia recorrida, mayor dilución de las partículas radiactivas y, por lo tanto, menor peligro radiactivo. Además, la lluvia y cualquier tipo de precipitación aceleran el proceso de deposición de las partículas radiactivas en el suelo, lo que reduciría la dispersión de las mismas en la atmósfera.
También explican que el yoduro potásico satura la glándula tiroides de yodo, inhibiendo la absorción del yodo radiactivo, lo cual permite reducir el riesgo de cáncer de tiroides entre las personas que puedan quedar expuestas al yodo radiactivo. Por ello existen reservas de tabletas de yodo para situaciones de emergencia nuclear alrededor de cada una de las centrales españolas. Por cierto, que este grupo de investigación nunca ha encontrado radioactividad en la central de Garoña.