El INSS pagará tres millones de euros de alquiler hasta tener una nueva sede
La oficina provisional cuesta 600.000 euros al año y el nuevo edificio no está licitado

Sede provisional alquilada por el INSS a la inmobiliaria Llamas Álvarez, en Padre Isla.
El Ministerio de Trabajo ha concluido las obras de demolición de la estructura del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en la avenida de la Facultad sin que todavía haya licitado las de construcción de la nueva sede, que se ubicará en la misma parcela y que sigue pendiente de la conclusión del proyecto del nuevo edificio.
De momento, todas las funciones que ejercían los más de 250 trabajadores del INSS en León se atienden en una oficinas de la avenida Padre Isla por las que la Tesorería General de la Seguridad Social paga al año 557.659 euros, IVA incluido.
Gestión Inmobiliaria Llamas Álvarez resultó adjudicataria del concurso público de alquiler el 28 de agosto de 2008. El Ministerio decidió derribar la sede de León porque el edificio estaba afectado por aluminosis, lo que hacía imposible mantener su estructura. Una decisión ha retrasado de manera considerable la construcción de la nueva sede.
Cualquier edificio de la envergadura del edificio del Instituto Nacional de la Seguridad Social necesita un mínimo de tres años de construcción, por lo que la adjudicataria del alquiler de las oficinas provisionales podría cobrar en total cinco años, sumando los dos años y medio que lleva ya y los tres como mínimo hasta que se construya la nueva sede. En total, más de 3 millones de euros, tanto como ha costado demoler el edificio de la avenida de la Facultad.
La parcela del paseo de la Facultad tiene 1.500 metros cuadrados y la nueva sede está previsto que supere los 9.000 metros destinados a oficinas. El Ministerio, de momento, tiene encargado el proyecto a la empresa Arcion con un presupuesto que ronda el millón de euros. Trabajo, según ha explicado, pretende que el nuevo diseño atienda a criterios de «máxima funcionalidad», con la creación de espacios amplios y versátiles, adecuados al uso al que van destinados, con especial atención y estudio de aquellos aspectos que puedan favorecer las mejores condiciones de salud y seguridad laboral, así como las condiciones de atención al público.
De momento, la imagen que ha quedado después de la demolición recuerda a la que tuvo la zona a principios del siglo XX, cuando Guzmán apenas tenía construcciones y sólo era un paso más entre la ciudad antigua y la estación de ferrocarril, al otro lado del río Bernesga
La crisis económica y los previsibles nuevos recortes pueden ampliar todavía más los plazos para la construcción de la nueva sede.