Un plan que sigue sin salir adelante
La expansión urbanística de la capital y el avance de la construcción hacia los nuevos barrios llevó al Ayuntamiento de León en los años 90 a plantear dos grandes planes. Uno tuvo como objetivo sacar las industrias que aún quedaban en el casco urbano, cuyo último exponente fue la nave de Farto, en el polígono 58, que costó dios y ayuda y que, por fin, la piqueta derribó en 2003.
El otro intentó ordenar el mapa de gasolineras de la ciudad. Pero salvo la construcción de una en Eras de Renueva, con diseño de Norman Foster, el resto siguen sumidas en negociaciones que nunca han llegado a buen puerto.
El surtidor de Padre Isla no funciona, aunque hay días que acude un empleado de la empresa, y la gasolinera de San Francisco se ha anunciado varias veces su traslado, la última, a la carretera de Asturias.
Pese a que el nuevo Plan General de Ordenación Urbana de León establece hasta cuatro concesiones en la carretera Asturias, en la carretera de Villarroañe; en la salida de Carrefour en dirección a la futura autovía León-Valladolid y en Mercaleón, el Ayuntamiento sigue sin poner orden en el mapa de abastecimiento de combustibles en la ciudad.
En 2007, en el último intento hasta el momento, el Ayuntamiento de León denegó a Repsol la licencia que había solicitado para poder seguir en funcionamiento el surtidor de Padre Isla. Pero ahí sigue, pendiente de un plan imposible.