El tren de Feve convertirá a León en referente de la investigación solar
El proyecto durará cuatro años, costará 350.000 euros y su sede será La Robla

Imagen virtual del proyecto de tren que quiere desarrollar Feve.
La Robla, el mismo lugar que hace más de un siglo vió nacer la línea de vía estrecha a Bilbao, será sede del primer proyecto en el mundo que desarrolle un tren solar.
La compañía que preside Ángel Villalba y la Universidad de León han firmado recientemente un acuerdo para desarrollar el proyecto, en colaboración con la asociación Planetalium. Además de ese objetivo, RoblaSolar, como se denomina el proyecto, pretende ser también una idea para «dinamizar» el norte de León «desde la ciencia, la investigación y la educación, involucrando a sus gentes», según consta en el acuerdo firmado entre el rector y el máximo responsable de Feve.
El proyecto persigue construir un vehículo autónomo propulsado por un motor eléctrico alimentado por energía solar y con capacidad para transportar pequeñas cargas. RoblaSolar es un proyecto pionero. Salvo algún intento en Australia y Estados Unidos, no hay constancia de proyectos similares en el mundo. La idea de elegir La Robla tiene que ver también con uno de los impulsores del proyecto, el ingeniero roblano Mario Castro de Lera, que actualmente reside en Alemania, donde trabaja para la Agencia Espacial Europea.
RoblaSolar también quiere ser, por otro lado, un proyecto simbólico. El antiguo tren hullero encuentra así su continuidad en el campo de la energía, «simbolizando una transición del carbón a las energías limpias», se señala en la memoria, que firman Mario Castro de Lera y Luis Panizo.
El proyecto contará con la participación de un equipo multidisciplinar en materias como electricidad, electrónica, mecánica, aerodinámica, informática y telecomunicaciones, así como con especialistas en transporte ferroviario.
El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 350.000 euros, tiene una duración de 4 años. Tras una primera etapa de estudio y diseño, se procederá a su construcción en las instalaciones anexas de Feve en la estación de La Robla, hoy infrautilizadas pero que conservan todo el sabor de las antiguas construcciones, incluido un intercambiador con más de un siglo de existencia.
La asociación Planetalium será la encargada de la dirección del proyecto. Entre las actividades previstas dentro de esa programación figuran el viaje de un pasajero por el recorrido del Transcantábrico, el uso promocional de las empresas colaboradoras del proyecto, varias iniciativas de divulgación científica y el uso de la vía entre La Robla y Balmaseda para diferente pruebas. El tren estaría alimentado por baterías solares y un motor que recuperaría la energía que se libera durante el frenado y la desaceleración.
Un último objetivo es también conservar el eje de comunicación La Robla-Bilbao.