Diario de León

Los trabajadores de Lemaplas exigen a la empresa que se siente a negociar

La sociedad solicita la liquidación y presenta el despido de sus 25 trabajadores

Los trabajadores de Lemaplas debatieron ayer en UGT las condiciones del ERE de extinción.

Los trabajadores de Lemaplas debatieron ayer en UGT las condiciones del ERE de extinción.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Los trabajadores Lemaplas han decidido exigir a la empresa que se siente a negociar en un último intento de mejorar las condiciones que contiene en expediente de extinción de empleos que la empresa ha presentado al Juzgado de lo Mercantil Número 1 de León. Así lo decidieron en la asamblea celebrada ayer en UGT, tras la primera reunión convocada para negociar el ERE por el que los 25 trabajadores de la transformadora de plástico se quedarán definitivamente sin empleo. Los trabajadores llevan desde enero con un ERE de suspensión temporal, que concluye el próximo día 31.

Sin embargo, la empresa considera que retomar la actividad es inviable. Lemaplas entró en concurso voluntario de acreedores el pasado 22 de diciembre; pero el 21 de junio solicitó la liquidación de la sociedad.

La empresa ha pasado en los tres últimos ejercicios de los beneficios a unas pérdidas que han hecho imposible retomar la actividad. Frente a un beneficio de 26.274 euros en el 2008, Lemaplas entró en pérdidas en el 2009 con 74,5 millones, y tuvo un déficit de más de 854.000 euros el año pasado.

Ello a pesar de que la facturación de la empresa superó los 6,4 millones de euros entre el 2006 y el 2008, bajó hasta los 4,5 millones en el 2009 y se recuperó hasta los 4,9 millones el año pasado.

Sin embargo, la empresa asegura que pese al ERE de suspensión temporal presentado para «aportar nuevos clientes que hicieran posible la viabilidad y la conservación del empleo», no ha sido posible «poner en marcha la actividad de la sociedad por falta de fondos para adquirir materia prima y la masiva pérdida de cliente».

La empresa se ha visto obligada a su «absoluta paralización» por la «desconfianza de los proveedores y su exigencia de pago anticipado», imposible por la caída de demanda de los productos plástico fabricados.

El ERE de extinción contempla una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de doce mensualidades. Los trabajadores de Lemaplas tienen una media de 50 años y buena parte de ellos llevan desde finales de los años 80 en la plata ubicada en Arcahueja.

El periodo fijado para negociar el ERE concluye el próximo día 22, mientras los representantes de los trabajadores insisten en mostrar su malestar por la falta de información por parte de la empresa desde que comenzaron las dificultades.

Los sindicalistas achacan al desinterés y la mala gestión de la empresa la situación de cierre a que se ha visto abocada.

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