El juez ordena procesar por homicidio a dos imputados en el crimen de la joyera
Un tercero también será juzgado por encubrimiento y la cuarta sospechosa queda finalmente en libertad

Lugar donde apareció el vehículo y el cuerpo de la malograda joven, en Pola de Lena
Carlos Enrique Moreno Rivas, Óscar Tello y Yahir Moreno Rivas, tres de los cuatro imputados por el crimen de Marta Villayandre, deberán hacer frente al juicio que se celebrará en la Audiencia Provincial previsiblemente a finales de este año, después de que el juez instructor, Juan Carlos Suárez-Quiñones, dictara ayer el auto de procesamiento. Sobre los dos primeros pesa un presunto delito de homicidio y al tercero se le acusa de encubrimiento.
Queda exculpada de los cargos que sobre ella pesaban la compañera sentimental del primero, presuntamente autor material de la muerte de la joven, a tenor de los interrogatorios que se han llevado a cabo en todo este tiempo. Entiende el juez que su figura fue utilizada como «cebo» para contactar con la víctima y que en realidad era ajena a los planes que el grupo de colombianos habían ideado.
Ayer se levantó el secreto del sumario para las partes personadas en la causa, que a partir de ahora disponen de tres días para presentar sus alegaciones antes de que se dé traslado a la Audiencia Provincial, que será la encargada de juzgar el caso, muy probablemente en la Sección Tercera que se ha especializado en los asuntos de carácter penal. Posteriormente se establecerá otro plazo de tres días más para las peticiones de apertura de juicio oral y la Audiencia determinará si procede celebrarlo y en caso afirmativo, su fecha.
El relato fáctico que contiene el sumario describe parte de los hechos que ocurrieron el 18 de enero del 2011. Marta Villayandre, una mujer de 40 años que se dedicaba a la compra venta de artículos de joyería, dejó a su hija en el colegio y se encaminó hacia el lugar que había convenido con un grupo de colombianos para realizar una transacción comercial.
Después de pasar por un taller de grabación ubicado en la calle José María Pereda, donde se la vio con vida por última vez, realizó una llamada al móvil de sus supuestos homicidas para establecer una cita. La había concertado con la pareja de Carlos Moreno, a la que conocía de haber realizado anteriormente otras operaciones.
Moreno y Tello citaron a la joyera en un piso de la calle Sancho Ordóñez de la capital, ubicado en el barrio de San Mamés. El inmueble era propiedad de una persona a la que conocían los dos imputados pero que ignoraba las verdaderas intenciones de los sudamericanos.
Una vez en el piso, se produjo una discusión. Los sospechosos pretendían quedarse con las joyas sin pagarlas y la víctima se opuso, por lo que se inició una discusión en la que el más joven de los tres imputados asfixió a la joyera en términos que las pruebas forenses no han podido determinar. La mujer perdió la consciencia por falta de oxígeno y se golpeó contra el suelo en la cabeza durante la caída pero no se ha determinado de momento qué medio se utilizó para estrangularla, si las manos del autor del crimen o alguna bolsa, pañuelo o similar.
A renglón seguido, los dos principales imputados bajaron el cadáver de la víctima al coche en el que la mujer se había trasladado al punto de venta y salieron de la ciudad por la carretera de Asturias rumbo a la autopista AP-66.
Grabados por las cámaras. Las cámaras de seguridad de un establecimiento comercial cercano al piso recogieron las imágenes del vehículo, que había quedado aparcado en las inmediaciones. A la altura de la localidad de Parana, cerca de Mieres, decidieron deshacerse del cadáver y lo arrojaron por un barranco inaccesible.
Posteriormente reanudaron el viaje hacia Oviedo y en la capital del Principado abandonaron el vehículo, en una zona de carga y descarga muy céntrica de donde la Policía Local de Oviedo lo retiró en grúa al día siguiente. La investigación no tendría constancia del hallazgo del automóvil hasta bastantes días después.
Los sospechosos regresaron a León en autobús esa misma noche y para evitar posibles identificaciones decidieron sentarse en plazas distantes del autocar, pero de nuevo las cámaras de la estación de autobuses de Oviedo registraron su presencia.
La familia Villayandre dio parte a la Policía Nacional de la desaparición de Marta el martes 19 de enero y el miércoles 20 consiguió a través de un amigo el listado de las últimas llamadas de su teléfono móvil. Así, comenzaron a sospechar de los presuntos autores de los hechos como autores de lo que luego se confirmaría que había ocurrido.
El viernes 28 de enero, la Policía Nacional practicó las tres primeras detenciones y de los interrogatorios arrancó la confesión que ahora niega uno de los tres sospechosos, que describió el punto en el que fue arrojado el cadáver y que en compañía de los agentes se trasladó al barranco en el que efectivamente apareció el cadáver.
A continuación se practicó la detención de un cuarto sospechoso, interno entonces en la Prisión Provincial y hermano del supuesto autor de los hechos, al que se acusa de encubrimiento por estar al tanto de los movimientos que se habían realizado y tener constancia de lo ocurrido sin denunciar el delito.