El solar del Inss cumple 5 meses sin que se adjudiquen las obras de la nueva sede
La Seguridad Social paga 557.000 euros anuales desde el 2008 por unas oficinas.

Solar de la avenida de la Facultad esta pasada semana.
El solar del Instituto Nacional de la Seguridad Social, en el número 3 de la avenida de la Facultad, sigue vacío a la espera de que el Gobierno licite las obras de la nueva sede de este organismo público. Aunque desde el Ministerio de Trabajo se mantiene que todo sigue los plazos previstos, de momento ya han pasado cinco meses desde que, en mayo, concluyeran los trabajos de demolición del antiguo edificio, que no pudo ser rehabilitado por daños en su estructura.
Según fuentes del Ministerio de Trabajo, se está a la espera de que concluya la redacción del proyecto, aunque en el trasfondo del retraso está también la situación de crisis, que ha obligado al Gobierno a priorizar obras ante el recorte de fondos públicos.
Hasta que esté concluido el nuevo edificio, todas las funciones que ejercían los más de 250 trabajadores del INSS en León se atienden en una oficinas de la avenida Padre Isla por las que la Tesorería General de la Seguridad Social paga al año 557.659 euros, IVA incluido.
Gestión Inmobiliaria Llamas Álvarez resultó adjudicataria del concurso público de alquiler el 28 de agosto de 2008, sin que en la resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado fijara un plazo de vencimiento del contrato. Un edificio de la dimensión de la Seguridad Social en León necesita un mínimo de tres años de construcción, por lo que la adjudicataria del alquiler de las oficinas provisionales podría cobrar en total seis años, sumando los tres que lleva ya y los tres, como mínimo, hasta que se construya la nueva sede. En total, más de 3,5 millones de euros, más ya de lo que ha costado demoler el edificio de la avenida de la Facultad, que han sido tres millones.
La parcela del paseo de la Facultad tiene 1.500 metros cuadrados y la nueva sede está previsto que supere los 9.000 metros destinados a oficinas. El Ministerio, de momento, tiene encargado el proyecto, con un presupuesto que ronda el millón de euros.
Trabajo, según ha explicado, pretende que el nuevo diseño atienda a criterios de «máxima funcionalidad», con la creación de espacios amplios y versátiles, adecuados al uso al que van destinados, con especial atención y estudio de aquellos aspectos que puedan favorecer las mejores condiciones de salud y seguridad laboral, así como las condiciones de atención al público.
De momento, la imagen que ha quedado después de la demolición recuerda a la que tuvo la zona a principios del siglo XX, cuando Guzmán apenas tenía construcciones y sólo era un paso más entre la ciudad antigua y la estación de ferrocarril, al otro lado del río Bernesga.
Del edificio se han retirado dos murales, que han sido desmontados y cuyo destino aún no ha sido decidido. Aunque en un principio no estaba previsto, la presión de varios colectivos hizo que el Gobierno diera marcha atrás en sus planes iniciales y decidiera conservarlos. La demolición se retrasó, además, por la aparición de amianto en la estructura.
La Seguridad Social tuvo que salvar un recurso presentado por el Colegio de Arquitectos de León. La institución colegial alegaba que se trataba de un edificio que era necesario conservar como representante de la arquitectura de mediados del siglo XX en la capital leonesa.