CLUB DE PRENSA

Peligroso amor al riesgo

El profesor Torres advierte que las revueltas de Libia han dado a los terroristas islamistas la posibilidad de conseguir misiles.

El profesor Torres, junto a Margarita Torres ayer.

León

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Manuel R. Torres, profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y afamado experto en terrorismo yihadista, advirtió ayer sobre el riesgo de que los grupos terroristas islámicos tengan acceso ahora a misiles a consecuencia de las revueltas de Libia. Los cambios de gobierno incipientes en la llamada primavera árabe han tenido un impacto muy beneficioso para occidente «porque han debilitado aún más su discurso. Han caído regímenes sin la presencia de los grupos terroristas y ajenos a las consignas de sus líderes. Lo que no es bueno es el caos y el relajamiento de la represión de estos grupos y sobre todo lo más preocupante es que en el caso de Libia hayan desaparecido cantidades ingentes de armamento cualificado y han dejado en el aire la posibilidad de que lleguen misiles a poder de los terroristas».

Torres se expresó en estos términos en el transcurso de la tercera sesión de las jornadas de Seguridad y Defensa que organiza la cátedra de estudios «Almirante Bonifaz» de la Universidad de León, bajo la dirección de Margarita Torres y Arturo Pereira, en el Club de Prensa de Diario de León y gracias al patrocinio de la Diputación Provincial.

El analista desgranó como el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) acabó adhiriéndose a Al Qaeda a finales del 2006. «El retorno de los yihadistas que estuvieron en los años ochenta en Afganistán es la semilla de este movimiento. Era gente muy radicalizada que pretendía combatir a los enemigos del Islam. El Grupo Islámico Armado (GIA) protagoniza algunas de las matanzas más sangrientas en Argelia y en desacuerdo con los ataques a la población civil nace el GSPC».

Cambio de estrategia. El conferenciante relató también cómo cambió la estrategia propagandística a partir del 2004. «No se aprovecharon las oportunidades de las nuevas tecnologías y solamente les interesaba hacer patente su distanciamiento respecto al GIA y en que no se les confundiera con Al Qaeda. Hassan Hattab asumió el liderazgo y puso en marcha conversaciones con el gobierno, que luego le costaron el puesto».

La yihad mediática empieza a despegar entre el 2003 y el 2006. «Crece el radicalismo y se emite un comunicado de alabanza a Ben Laden que choca sin embargo las reticencias del líder. Al Qaeda tiene una idea global de la lucha y el nuevo grupo pretende centrarse en Argelia, algo con lo que no está de acuerdo Ossama. La prioridad en ese momento es tumbar a Estados Unidos y a sus aliados».

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