Casi 1.400 empresarios del campo han tirado la toalla desde el 2008
La pérdida de autónomos agrarios supera el descalabro en la construcción.

El sector agrario es el que ha perdido más autónomos.
A menos de un mes de las elecciones generales, los programas políticos vuelven sus ojos al votante emprendedor, al empresario y los puestos de trabajo que crea. Aunque la realidad, de momento, se empeña en añadir dificultades a las que ya enfrentan quienes optan por defender su propio negocio: falta de crédito y financiación, morosidad tanto pública como privada y caída de consumo por el clima de desconfianza generalizado y la incertidumbre que atenaza a los ciudadanos.
A mayores, las últimas medidas impuestas por Bruselas al sector financiero español han tenido como respuesta un anuncio del endurecimiento de las concesiones de crédito; mientras las exigencias presupuestarias y los déficits de las administraciones dejan poco margen a la esperanza de ver disminuir una morosidad que no ha sido soportada por muchos negocios.
Este es el panorama inmediato que tienen que enfrentar los empresarios que han logrado sobrevivir a estos ya tres años de crisis. Un castigo que han sufrido con especial dureza los autónomos, tanto aquellos que optan por el autoempleo como los que mantienen varios puestos de trabajo para sostener su negocio. Juntos suman la inmensa mayoría del tejido productivo local (y nacional).
El caso es que en esta legislatura (desde marzo del 2008 hasta ahora) León ha perdido 3.475 afiliados en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, un 8%. Una cifra similar a la media autonómica, y ligeramente más contenida que el 9,4% de caída del número de autónomos a nivel nacional, según un informe de la Asociación de Trabajadores Autónomos de Castilla y León (ATA).
Llama la atención el hecho de que, pese al estrépito del descalabro empresarial y de empleo del sector de la construcción tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, no sea esta la actividad que ha sufrido mayor pérdida de autónomos en los últimos tres años y medio. El campo, el silencio, como ha sido habitual, va tirando la toalla hacia el abandono de la que ha sido, y debería seguir siendo, una de las patas productivas de la provincia.
Desde marzo del 2008 el número de autónomos que han desaparecido en la provincia se eleva a 1.380, un descenso del 14,8% que deja al sector con 8.101 pequeños emprendedores. Son 400 autónomos más que los que ha perdido en este periodo el sector de la construcción, que también ha sufrido un fuerte batacazo al ver desaparecer a 982 de los 6.848 emprendedores con los que partía la legislatura. Un descenso también del 14,3%. Son los dos sectores con mayor volumen de trabajadores de este régimen laboral.
El tercer sector con mayor pérdida de efectivos es el transporte, que ha visto descender en 255, hasta los 2.059, los autónomos registrados. Y la industria, con 308 menos, que deja en poco más de 2.600 los autónomos en el sector.