Los empleados buscan fórmulas y ayudas para seguir como cooperativa
Los representantes sindicales tienen muy pocas esperanzas en el futuro, pero creen que el capital humano de Elmar no puede perderse. Por eso, en las reuniones que desde hace dos semanas mantienen con diferentes representantes políticos están planteando la posibilidad de quedarse con las instalaciones de Onzonilla y seguir como empresa, sin Pescapuerta.
Mar Mirantes admite la posibilidad de esa cooperativa, aunque reconoce que las dificultades son muchas «porque nosotros no sabemos de algunas cosas y se necesita mucho dinero». De momento, se sabe que la marca comercial se irá a Vigo, pero Pescapuerta aún no ha dicho qué quiere hacer con las instalaciones de Onzonilla.
Para Pescapuerta, llevarse la producción a Vigo, después de la compra de pequeñas empresas locales de frigoríficos, es una operación que, sin duda, reduce costes. A pie de puerto, puede congelar y producir más barato, aunque en su página web mantuviera ayer todavía que Elmar está situada «en el más importante nudo logístico del noroeste español» y que dispone «de las más avanzadas tecnologías y de los controles de calidad y seguridad alimentaria, así como de la certificación de calidad».
El pasado junio, Pescapuerta y Pereira, otro armador, entraron a formar parte del capital de Frigoríficos Oya, Frioya, «con la finalidad de desarrollar un proyecto de crecimiento dentro de la actividad de almacenamiento frigorífico en la Ría de Vigo».
La actividad en las instalaciones de Elmar era ayer aparentemente normal. Un día más seguían saliendo camiones con producto elaborado en dirección a Vigo, donde Pescapuerta tiene su sede y ha instalado la distribución de la propia Elmar. De 700 toneladas, han salido 400, más del 60%, a un ritmo de cuatro camiones diarios. Mientras Pescapuerta mantiene silencio. Nadie contesta.