Un informe del Adif retrasa hasta el 2014 la finalización de la nueva vía
El nuevo acceso por tren entre León y Asturias , siempre en el ojo de la polémica y para el que ya hubo un primer y fallido proyecto a finales de los ochenta de la anterior centuria, no escapa a los inevitables retrasos que aquejan a cualquier obra. La primera dovela del esperado trazado fue colocada por los entonces ministros populares Francisco Álvarez-Cascos y Rodrigo Rato, en febrero de 2004, y al año siguiente arrancó la excavación de los grandes túneles bajo la Cordillera, pero la fecha de apertura de este trayecto entre La Robla y Pola de Lena sigue siendo una incógnita tanto tiempo después. José Blanco, se despidió de Fomento con la fecha de mediados del año 2013 como el horizonte para la entrada en servicio de la Variante. Sin embargo, el estado actual de las obras hace casi imposible que se pueda cumplir ese plazo. Los pasos subterráneos, consistentes en dos tubos principales de 25 kilómetros cada uno de ellos, están excavados desde hace casi dos años y medio, pero, sin embargo, todavía no se han instalado los raíles, encargados recientemente a Arcelor, y no han salido a licitación el resto de equipamientos auxiliares, entre ellos las catenarias y los servicios de seguridad. Si a ello se le une que el periodo de pruebas y homologaciones ocupará varios meses, todo hace indicar que la Variante no estará lista, ni de lejos, dentro de un año. Un informe interno del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), al que tuvo acceso La Nueva España, retrasa a 2014 la conclusión de las obras, con una demora de cinco años sobre lo anunciado por José Luis Rodríguez Zapatero en el acto inaugural de los trabajos, celebrado en Pola de Gordón en julio de 2005. A la espera de que arranquen las obras de instalación de vías y catenarias, los trabajos en la Variante, ralentizados desde hace varios meses, se centran en erradicar las importantes filtraciones de agua al interior de los túneles, algo que ha obligado a aplicar más de 200 millones de euros adicionales a una actuación que acumula ya un mastodóntico sobrecoste, por encima de los 1.100 millones de euros. Cuando Cascos, hoy presidente del Principado, colocó la primera dovela del trayecto, hace ya casi ocho años, el presupuesto previsto para era de 1.858 millones de euros. Hoy, el Adif reconoce que su coste será de, al menos, 3.006 millones.