Las sospechas se extienden a cargos de nivel y se descarta que Mari fuera la cabecilla
Los investigadores creen que la versión de la principal acusada es cierta y que es imposible que haya estado al frente de la pirámide en solitario durante todo este tiempo, desde el año 2002.
Barajan la teoría de que el «negocio» era asunto de un grupo reducido de personas, varias de ellas con una relevancia notable en el esquema jerárquico de Caja España, y que la fusión con Caja Duero y la posterior operación con Unicaja provocaron movimientos que desestabilizaron el clima de «secretismo» en el que se venía moviendo el grupo y que el asunto acabó por salir a la luz.
La Comisión Judicial que se encarga del asunto mantiene abierta la investigación del caso en el que Caja España-Duero se ha personado como denunciante en el caso, a medio camino entre la obligación para guardar las formas y la precaución por si las víctimas de la estafa reclaman que la entidad bancaria se haga cargo de la responsabilidad civil subsidiaria.
Además, los primeros datos de la instrucción revelan que los participantes en la trama se movían con una cierta impunidad en el seno de la Caja y que si bien hay dudas respecto al grado de sospecha que se hubiera podido levantar en la dirección de la compañía por lo que estaba sucediendo, lo que sí parece claro es que los últimos movimientos derivados de las novedades legislativas referentes a las entidades financieras.
Con todo, se espera que se produzcan novedades en los próximos días y que se pueda seguir avanzando en el caso para empezar a esclarecer los términos en los que estaba establecida la trama.