La Universidad y el Ayuntamiento suprimirán los botellones del Campus
Su conversión en macrofiestas y los problemas que acarrean acaban con las ‘espichas’.
Su tradición es casi tan antigua como la de la Universidad de León. Durante décadas, las fiestas patronales servían para obtener dinero para el viaje de fin de curso. Sin embargo, hoy en día, estas fiestas universitarias han perdido su esencia y se han visto condenadas a sucumbir ante los miles de jóvenes que toman el Campus de Vegazana cada vez que los universitarios quieren honrar a su patrón, a pesar de gastarse un dinero considerable en su organización.
El desprestigio que supone para la Universidad de León este tipo de masificaciones que dañan su imagen y los costes posteriores de limpieza y reparación de desperfectos, con los que tiene que correr el Ayuntamiento de León, han hecho que ambas instituciones tomen cartas en el asunto y se tomen muy en serio la solución del problema que pasará por suspender cautelarmente las espichas que dan pie a los botellones. Lo que sí se mantendrán son el resto de actividades lúdicas que se celebran durante las fiestas patronales.
Los botellones en los que se convirtieron las patronales de Industriales y Económicas han sido la gota que ha colmado el vaso. Dejaron un rastro de miles de euros en desperfectos de mobiliario urbano. En el caso de la de Económicas, los jóvenes, muchos de ellos menores de edad, destrozaron todas las papeleras del Campus, además de numerosos destrozos en los centros que rodeaban el masivo botellón. Además, tuvieron que suprimirse las clases de la tarde del viernes ante la invasión de jóvenes en las facultades.
Hubo un tiempo en el que las fiestas universitarias se celebraban dentro de cada escuela o facultad. Sin embargo, la situación en la que quedaban estas instalaciones hizo que se decidiera que se celebraran fuera. Para eso es imprescindible el permiso del Ayuntamiento de León, que tiene la propiedad sobre los terrenos. Las distintas comisiones de fiestas son las que solicitan dicho permiso al Ayuntamiento que es el que lo concede, para instalar la carpa y vallar el recinto para hacer una espicha controlada. Pero, con esta excusa miles de jóvenes se citan por Internet para hacer botellón en el Campus. También es el Ayuntamiento el que facilita la presencia policial que resulta ineficaz cuando hay que disuadir a casi 10.000 personas. Al día siguiente, también es el consistorio de la capital el que tiene que pagar la limpieza del Campus.
Ayer tuvo lugar la fiesta de Filosofía que transcurrió con normalidad. Ahora queda la de Agrícolas que, aunque la Escuela está fuera del Campus, en los últimos años han trasladado a Vegazana su espicha, convirtiéndose en una de las más numerosas si el tiempo acompaña. Si se llega a celebrar sería, de nuevo, un problema para el Ayuntamiento y la ULE.