Diario de León

La crisis no frena la regeneración de puestos en el mercado del Conde

La mitad de las seis vacantes se han cubierto y para el resto ya existen ofertas.

Los puestos que han quedado vacantes se ocuparán en las próximas semanas con nuevos negocios.

Los puestos que han quedado vacantes se ocuparán en las próximas semanas con nuevos negocios.

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a. caballero | león
León

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En el núcleo histórico de la ciudad, a pocos metros de la Catedral, dentro de la recoleta plaza del Conde, el mercado de abastos de la ciudad capea la crisis con una bajada de ventas cercanas al 10% con respecto al pasado año. Una caída que en los últimos meses se ha traducido en el cierre de seis de los 34 puestos que hay en la instalación Huecos que ser han revitalizado de manera casi inmediata, ya que en la actualidad queden la mitad de vacantes. Tres de las plazas, las mismas que habían quedado libres por jubilaciones de sus titulares, están ya ocupadas con la instalación de una nueva carnicería, y para las otras, el Ayuntamiento de la capital leonesa baraja una serie de ofertas recibidas: dos provenientes de pescaderías asturianas y otra para la ubicación de una cafetería degustación que aporte un servicio hasta ahora inexistente.

La oferta del mercado del Conde se nutre con autónomos y pequeños empresarios. Un abanico formado por carniceros, con marcado acento en la casquería, charcuteros, pescaderos, tenderos especializados en hortalizas... Tiendas que, apoyadas por el ecomercado que se forma en la zona de la cubierta exterior los sábados, conforman una cesta de la compra dentro la cual destacan los productos leoneses. «Nosotros tiramos por la tierra», resume la portavoz de los vendedores, Lidia Fernández, quien señala que junto con esta seña de apuesta por los productores leoneses el ambiente de la plaza destaca por «la calidad y el mimo al cliente». «Es un trato directo, cercano, en el que incluso se lleva la compra a casa a los clientes para lo que colaboramos entre todos, unos días los llevan unos y otro, los demás, porque hay mucha camaradería», remarca la comerciante, que explica que la bajada del 10% «no es mayor que la que han tenido el resto de comercios de la ciudad».

El ambiente se nota en la confianza que se escucha entre clientes y vendedores. Un trato de tiempo en el que se conocen los nombres y se pregunta por la familia, mientras se aconseja sobre los productos. Relación que se fomenta en los puestos. Treinta y cuatro en total, de los cuales «hay seis que no es que se hayan ido de golpe, sino que por ejemplo hubo tres jubilaciones», como apunta la concejala de Comercio y Consumo, María José Álvarez, quien avanza que «ya hay una pescadería de Gijón y otra de Oviedo interesadas en poder traer pescado del Cantábrico a buen precio, que ya vendían mercancía a restaurantes y ahora han valorado la posibilidad de ponerse de forma estable en el mercado».

La entrada de estos negocios, a punto de concretarse, obligará a sus titulares a pagar «seis meses de canon cuando abren y otros seis de fianza», además de un alquiler de «147 euros mensuales en el puesto pequeño y de 190 el grande», un precio que «en la calle es complicado encontrar». «Además, aquí tienen el mantenimiento del Ayuntamiento, la limpieza y el cuidado de los celadores municipales», afirma la concejala del PP, mientras alrededor se mantiene el trasiego de clientes de toda la vida.

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