Diario de León

Denegada la suspensión por faltar dos acusados

Familiares de la víctima y de los reos se enfrentaron a la salida de la Audiencia.

El letrado de la familia Vilayandre y el padre de Marta.

El letrado de la familia Vilayandre y el padre de Marta.

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La letrada defensora de los intereses de Óscar Tello solicitó la suspensión del juicio ante la ausencia de Yahir y Marley, hermanos de Carlos Enrique Moreno Rivas, que figuraban como imputados en el listado de señalamientos del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León y que estaban propuestos como testigos en la vista oral de ayer.

Ambos fueron acusados de encubrimiento en su día y se conmutó su pena por la de la expulsión del país. «No podemos tomar una decisión tan grave como esta, máxime teniendo en cuenta que sería casi sine die por las circunstancias en las que están estas personas», explicó el Magistrado ponente y presdiente de la Sección Tercera de la Audiencia, Luis Adolfo Mallo. «Conste nuestra protesta», reprochó la letrada, que hizo constar su decisión de elevarla a instancias superiores.

El otro momento de incidencia se registró a la finalización de la sesión. La familia Villayandre había abandonado ya las dependencias del Palacio de Justicia y se encontraba en las inmediaciones, observando la salida de los procesados camino de los vehículos policiales cuando una de las colombianas que esperaba a los imputados hizo un gesto y sonrió, mirando hacia la familia de la fallecida.

«¡No teneis vergüenza! ¡Habeis hecho venir a mentir a menores en público, sinvergüenzas!. ¡Marcháos a vuetro país y no volvais, hijos de puta!», increparon al grupo en plena plaza de San Isidoro.

Pese a que por momentos pareció que se podía llegar a las manos, finalmente los dos grupos fueron separados y a pesar de la tensión evidente del momento en la zona, volvió la calma.

Fue relativamente. A continuación aparecieron en la calle los sospechosos, que iban a ser introducidos en los vehículos policiales y volvió a producirse una lluvia de insultos. «¡Asesinos, hijos de puta!». Los agentes que se encargaban de conducir los dos automóviles aceleraron con fuerza por la calle del Cid y un efectivo de la policía se encargó de que cada cual volviera a lo suyo.

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