Moreno reconoce que Marta Villayandre fue estrangulada dos veces antes de morir

Carlos Enrique Moreno y Óscar Tello, a su llegada a la Audiencia Provincial.
«Mientras la estábamos sujetando hizo mucho ruido. Pataleaba contra el suelo y tuve que cerrar las puertas y las ventanas para que no se oyera el jaleo. Luego la agarré por los pies. Era Óscar (Tello) el que estaba encima de ella y la tenía amarrada, boca abajo. De repente dejó de moverse. Cuando ví que ya estaba quieta, me fui a la cocina a por unas cervezas».
Carlos Enrique Moreno Rivas, inicialmente autor confeso del crimen de Marta Villayandre, describió ayer la escena de la muerte de la víctima con toda su crudeza en el transcurso de la primera jornada del juicio que se inició ayer en la Audiencia Provincial de León contra los dos principales acusados del suceso que estremeció a León en enero del 2011.
Moreno Rivas reconoció en un lapsus que la víctima fue objeto de una segunda maniobra de estrangulamiento después de que el primer intento de asfixiarla no sirviera para acabar con su vida. Tras haber defendido toda la mañana su inocencia, la fiscal le preguntó por qué entonces declaró ante la policía haber sido el ejecutor de la maniobra letal: «En aquellos días dije muchas tonterías». La representante del Ministerio Público insistió: «Pero también dijo que habían tenido que estrangularla dos veces porque después de la primera pareció que volvía a respirar. ¿Eso sí es verdad?». «Sí», contestó Moreno, en medio de un murmullo de sorpresa en la sala.
El testimonio ahonda en las tesis de la acusación particular, que sostiene que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato, por el que propone una pena de 20 años de prisión para cada uno de los acusados, a lo que suma cinco años más por un caso de robo con violencia. La fiscal lo rebaja a 14 años por homicidio y cuatro más por el robo con violencia, mientras que la defensa de Moreno Rivas se conforma con tres años por encubrimiento, en la tesis de que quien realmente acabó con la vida de la joyera fue Tello Rodríguez, que niega incluso su presencia en el lugar de los hechos. «Carlos miente, la policía miente y los testigos también mienten», aseguró. Su letrada exige la libre absolución.
«Yo me enteré de la muerte de Marta por los periódicos», manifestó Óscar Tello. «Le estamos preguntando por los primeros días de la investigación y ahí la prensa sólo hablaba de que Marta había desaparecido. ¿Por qué sabía usted que había muerto?», inquirió la fiscal. «Yo tengo la conciencia muy limpia, no tengo nada que ver con esto», insistió.
Cambio de filosofía
La sesión inicial ratificó el cambio de filosofía en la defensa de Moreno Rivas. El colombiano ahora rechaza su responsabilidad en los hechos y se reconoce encubridor, nada más. Acababa de llegar 25 días antes a España y concertó el 17 de enero del 2011 una cita con la joyera para realizar una operación de compra de alhajas. «Tello me dijo que necesitábamos ganar dinero fácil, pero yo no le pregunté cómo. Supuse que sólo íbamos a robarle las joyas y a desmayarla luego para dejarla en algún parque. Llegamos al piso y la esperamos detrás de la puerta. Óscar la cogió por el cuello, sin que yo le ayudara y ella gritó. Luego cerré la puerta», explicó.
«Me fui al coche a coger unas cosas y cuando volví, ya no estaba el salón. La habían atado y estaba amordazada, tumbada en la cama y amoratada, con un trapo metido en la boca. Supuse que había muerto. Jairo (mote de Óscar Tello) la metió luego en una maleta grande y la bajamos al coche», concluyó el primer imputado.
El otro acusado trató de desmontar la teoría en su declaración en sala: «Todo lo que dice se lo ha inventado», aseguró Tello. «Estuve todo el día en casa, hasta las cuatro y media. Mi suegra se fue una hora antes y lo puede corroborar. No conocía a Marta de nada, tenía su teléfono porque mi familia había hecho algunas compras con ella y nos dejaba pagar a plazos».
Tres testigos aseguraron haberle visto en Oviedo la mañana del 18 de enero, el día del crimen. La policía sostiene que se desplazaron a Asturias para deshacerse del cadáver y que en la capital abandonaron el coche. «Tienen que haberse confundido de persona porque yo no estaba allí. Yo no he participado en nada de nada en ningún momento».
Momentos impactantes
La sesión inicial dejó momentos impactantes. Como la cara de desprecio de la esposa de Moreno Rivas al cruzarse con su marido tras prestar testimonio. O la de miedo del más pequeño de los menores requeridos para declarar que Óscar Tello estaba en su casa cuando los testigos afirmaban haberle visto en el autobús. Incluso la tensión del momento en que Carlos Enrique salía de la sala y se vio flanqueado en la puerta por el padre y el que fuera marido de Marta Villayandre.
Hoy se inicia a las 10.00 horas la segunda y última sesión, con la práctica de la prueba pericial y documental por la mañana y la presentación de los informes definitivos de las partes.