Alerta contra la salmonella
La Junta advierte sobre la necesidad de extremar las precauciones con los alimentos para evitar brotes veraniegos.
La Junta alertó ayer de la necesidad de aplicar en los hogares las buenas prácticas en la manipulación de alimentos que eviten las denominadas toxinfecciones, entre las que destaca la producida por la salmonella, presente en el 30% de los brotes notificados en el 2011.
La Consejería de Sanidad ha elaborado una batería de recomendaciones para que se mantenga la tendencia de disminución de este tipo de enfermedades transmitidas a través de la ingesta de alimentos, ya que el año pasado se produjo una disminución de casi el 50 por ciento respecto al año anterior.
«Es bueno recordar y difundir los consejos y las actitudes a adoptar para lograr una mayor seguridad alimentaria», remarcó la Junta a través de un comunicado, en el que detalla consejos como adquirir productos que estén debidamente refrigerados o congelados, que se rechacen los huevos rotos, sucios o que carezcan de etiqueta y fecha de consumo preferente. En bares, cafeterías y restaurantes, la Junta propone evitar alimentos elaborados que, precisando de refrigeración, estén expuestos a temperatura ambiente.
Otras recomendaciones son las de refrigerar carnes, pescados y mariscos lo antes posible tras la compra y evitar que carnes y pescados escurran sobre otros alimentos que vayan a ser consumidos en crudo; mientras que respecto a los huevos, detallan que es mejor no lavarlos, ya que la humedad favorece la penetración de la salmonella en su interior.
La higiene personal y la limpieza del entorno en el que se cocina, no romper el huevo en el borde de recipientes donde vayan a ser batidos, no separar las claras de las yemas con la propia cáscara del huevo y cuajar bien las tortillas son otros de los consejos incluidos por la Junta en esta batería de medidas.
El ‘Programa 2012 de control oficial de salud pública’ incluye la vigilancia y la inspección continua en los 146 mataderos existentes en Castilla y León durante sus periodos de funcionamiento; la realización de más de 150.000 controles sobre unos 50.000 establecimientos e industrias alimentarias previstos; y de otras 25.000 inspecciones más, referidas al control permanente, a través del cual se mantiene la vigilancia de la cadena alimentaria.