| SAN ANDRÉS |
El edificio Araú recibe un lavado de cara con el pintado de la fachada
La rehabilitación de la antigua fábrica de embutidos avanza hacia su tramo final.

El edificio Araú tras la retirada de los contrafuertes que invadían el carril de la avenida.
El edificio Araú continúa restaurándose y avanzando hacia un nuevo esplendor. Después de la retirada de los contrafuertes que mantenían en pie la fachada y la consecuente reapertura de uno de los carriles de Párroco Pablo Diez, estos días se ha proseguido con su rehabilitación para recuperar la esencia de antaño. El alcalde del municipio, Gregorio Chamorro, aseguró que el interior se está reformando para acoger «un auditorio, escuela de música y un albergue».
Proceso de restauración
Mientras, por fuera, la antigua fábrica de embutidos experimenta un lavado de cara en su fachada. Aunque no se conoce todavía cuál va a ser el color que predomine en su exterior, Chamorro adelanta algunas pinceladas. «No será de color blanco. Se va a intentar que respete las directivas anglosajonas que poseía antes». El respeto por la tradición anglosajona de Araú marcará la línea de las obras del edificio de finales del siglo XIX.
Debido a la labor de pintura que atraviesa el futuro centro del Camino de Santiago en el municipio leonés, los coches que se encontraban estacionados alrededor del edificio amanecieron protegidos por unos plásticos para evitar problemas posteriores. La circunstancia, explicada por el alcalde Gregorio Chamorro, no impidió a los conductores utilizar su vehículo.
Presupuesto
A pesar de la situación que atraviesan todas las instituciones del Gobierno, la obra del edificio Araú es una de las pocas que contiene dotación presupuestaria para este año, «aunque no la que debería tener», según explicó Chamorro. Para este año, Fomento prevé la inversión de 2.313.000 euros, una partida superior a la del año anterior, con unos 300.000 euros más.
En cuanto a la finalización de las obras de la antigua fábrica de embutidos, el alcalde del municipio pronostica que tendrá lugar «antes de 2014», tras varios años de altibajos.
La obra depende, en la actualidad, del Gobierno central a través del Ministerio de Fomento, un cambio, ya que en la anterior legislatura estaba subordinada al Ministerio de Vivienda, ahora desaparecido.