Diario de León

El acuerdo final de Sintel beneficiará a los 120 ex trabajadores en León

Los antiguos empleados alcanzan un acuerdo extrajudicial a cambio de 35 millones.

Protesta de los ex trabajadores de Sintel en León, en noviembre de 2002.

Protesta de los ex trabajadores de Sintel en León, en noviembre de 2002.

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m.c.c. / efe | redacción

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Los trabajadores de Sintel han llegado a un acuerdo extrajudicial con MasTec, la propietaria de la firma, para recibir 35 millones de euros de compensación por los daños que les causó la quiebra en el año 2001, a cambio de retirar la acusación contra los responsables de la compañía y renunciar a acciones civiles.

Entonces, León fue una de las provincias más afectadas, con 120 trabajadores en plantilla.

A la espera de la decisión que adopte la Fiscalía Anticorrupción, el pacto podría evitar en principio la celebración del juicio oral por la quiebra de Sintel, que estaba previsto que comenzara en noviembre en la Audiencia Nacional, con ocho acusados sentados en el banquillo y peticiones de indemnización de hasta 296,5 millones de euros.

El presidente de la asociación de ex trabajadores de Sintel, Adolfo Jiménez, informó a Efe que los antiguos empleados «se dan por satisfechos» con el pacto alcanzado con MasTec y sus cuatro responsables, que se tiene que hacer efectivo antes del 4 de noviembre, coincidiendo con la fecha de inicio del juicio oral.

El representante de los trabajadores leoneses en Sintel, Hernán Hijosa, destacó ayer el acuerdo como fruto de una larga lucha sindical.

La familia Mas y su sociedad MasTec, representados por el despacho Gómez-Acebo & Pombo, habían realizado hasta ahora un único acercamiento hacia los antiguos empleados de Sintel en 2010 con un ofrecimiento de una indemnización de 10 millones de euros, que fue rechazado por los trabajadores.

En su escrito de acusación, los empleados venían exigiendo 296,5 millones en concepto de daños y perjuicios, frente a los 115 millones solicitados por Anticorrupción, que contemplaba fundamentalmente las indemnizaciones a los trabajadores, aunque también compensaciones para los más de 1.700 acreedores de Sintel.

Telefónica vendió Sintel en abril de 1996 a la empresa MasTec Incorporated, propiedad de la familia Mas, a través de su filial MasTec International. Desde ese momento, los entonces responsables de la compañía fueron «descapitalizando» Sintel a través de varias sociedades, algunas de las cuales se cree que están domiciliadas en paraísos fiscales, dejando tras de sí a 1.788 acreedores y a 1.828 trabajadores afectados.

El Campamento de la Esperanza se levantó después de que los trabajadores aceptaran una solución propuesta por el Gobierno que incluía un crédito del BBVA que para pagar parte de los salarios que la empresa debía.

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