Le piden 27 meses de prisión tras una discusión por la prioridad al aparcar
La víctima estuvo cuatro días de baja y recibió tres puntos de sutura en una ceja.
Una discusión por cuestiones relacionadas con el aparcamiento puede provocar una pena de dos años y tres meses de prisión para un individuo con antecedentes penales por malos tratos y a quien el Fiscal solicita también una indemnización de más de 2.000 euros por lesiones, secuelas y daños.
De acuerdo al escrito de calificaciones provisionales, los hechos datan de junio del 2010. El procesado se encontraba en el párking de la Junta acompañado por un hermano menor de edad cuando se inició una discusión con la víctima, que conducía un Peugeot 307. De las palabras pasaron a los hechos y comenzaron un intercambio de agresiones, a raíz del cual el perjudicado sufrió una herida inciso contusa en la región supraorbitaria que requirió cirugía y puntos y que le impidió para desarrollar sus labores durante cuatro días. Además su vehículo sufrió daños por valor de 869 euros.
El acusado también resultó herido con arañazos y contusiones diversos y erosiones en la cara y en el pecho, de las que tardó en sanar cinco días aunque ninguno de ellos impeditivo.
El Ministerio Público entiende que concurren un delito de lesiones y otro de daños, por el que solicita una pena de dos años y tres meses para el procesado. También imputa una falta de lesiones a la víctima, a quien propone una pena de 40 días de multa a razón de diez euros diarios y 144 euros por las lesiones causadas.
Libre para la defensa
La defensa del sospechoso esgrime la existencia de un trastorno paranoide y el consumo de estupefacientes por parte de su cliente, que desde los 14 años ha sufrido diferentes recaidas y tratamientos que se podrían considerar eximentes de la pena que se le propone. Explica que el vehículo de la víctima estuvo a punto de atropellarle y que al recriminarle su actitud se bajó del coche, iniciando la discusión en el transcurso de la cual el propietario del Peugeot utilizó una barra de hierro que el acusado le quitó de las manos para evitar lesiones. Por su parte, el letrado del agredido interesa la libre absolución de su patrocinado.