Las labores de limpieza y poda sacan del Bernesga 40 toneladas de residuos
Los trabajos terminan con 25 camiones de desechos y 3 contenedores de basura.

Desde Eras se vuelve a ver el puente de San Marcos.
La marea del Bernesga ha dejado en la orilla más de 40 toneladas, después de cuatro semanas de trabajos de limpieza para adecentar el cauce y las márgenes en el entorno de San Marcos. Una selva de la que se han desbrozado arbustos y maleza hasta llenar 25 camiones. Un lecho del cual ha emergido basura arrojada por los ciudadanos hasta hacer rebosar tres contenedores de dimensiones industriales. Un catálogo de residuos sólidos urbanos en el que se alistan materiales de lo más variado: bolsas de plástico de supermercados y tiendas, botellas de vidrio tiradas sin mensaje dentro después de los botellones, contenedores de basura robados de las calles, carros de la compra oxidados, ruedas de coche e, incluso, un perro muerto dentro de un saco.
El saldo del río deja expedita la vista del Bernesga, desde un puente a otro, y abre de nuevo la vista privilegiada a la que se asoma la ciudad desde el alto de la pasarela del río para ver la montaña. Un bosque cerrado que había cegado el cauce después de cinco años de abandono al desarrollo de su propia naturaleza. Maleza acumulada de la cual se ha hecho una «poda selectiva y una entresaca de las especies arbóreas de porte inferior a 3 años», como explica Belén Martín-Granizo, concejala de Medio Ambiente, que ha coordinado los trabajos, financiados por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD). Desbroces que han mantenido el islote del centro del cauce, en el que se refugian patos y diversos tipos de pájaros, y han permitido abrir un canal de desagüe en el lado más cercano al muro del Parador de San Marcos para facilitar la circulación de los caudales.
Aunque sin la meticulosidad del 2007, cuando se sacaron del lecho del río 160 metros cúbicos de sedimentos, sí que las máquinas retroexcavadoras han removido el fondo para facilitar que las próximas crecidas arrastren los limos acumulados. Labores que persiguen que en menos de dos años no haya que hacer una nueva intervención sino que el río se autorregule mejor. Una apuesta para lo cual además se ha hecho una pequeña demolición parcial del azud aguas arriba del puente de San Marcos que permitirá que no se generen los estancamientos que terminan por favorecer el crecimiento descontrolado de la vegetación.