Una acera minada

Vecinos de Monasterio exigen control ante el aumento de excrementos de perro.

Los comerciantes han colocado carteles para intentar frenar estas conductas.

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a. caballero | león
León

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Cansados de amanecer cada día con entre 7 y 8 deyecciones de perros en la acera, los vecinos y comerciantes de la calle Monasterio, junto al parque de San Francisco, han decidido denunciar en sus escaparates estas conductas incívicas. Una campaña de carteles en las que aparece un perro que sujeta de la correa a su amo mientras éste hace sus necesidades en un orinal, incluidos dentro de una señal de prohibición. «Estamos hartos, marrano», se lee en los mensajes que han utilizado como último recurso para intentar frenar la proliferación de excrementos caninos que, sobre todo desde hace dos semanas, se desperdigan a lo largo de la calle y acaban en muchos casos, si el barrendero no llega antes para cumplir con su tarea, en la suela de los zapatos de los ciudadanos que transitan por esta zona.

Los comerciantes y vecinos reclaman a la Policía Local que intensifique el control en la zona, dado que, según insisten, no hay mañana en la que no aparezcan excrementos en medio de la acera. «Por aquí pasa de media 25 o 30 personas con perros, la mayoría de ellas civilizadas y que cumplen con sus obligaciones de recoger las deyecciones, pero existen otras que se escaquean, que sobre todo sacan a pasear a sus mascotas por las noches o primeras horas de la mañana, que nos dejan el pastel ahí», explican los afectados, que consideran «insoportable ya la situación».

Los vecinos esperan que los carteles actúen como medida disuasoria, aunque subrayan que sería necesaria la presencia de agentes policiales para intentar pillar a los infractores. Responsables de unas conductas que, en lo que va de año, han ocasionado la apertura de 6 expedientes por la falta de recogida de los excrementos de los perros, que tramita después la Junta y supone el pago de sanciones que van desde los 30,05 euros, si es la primera ocasión, hasta los 150 euros en caso de que se declare que existe reincidencia en el infractor. «Si no dan un escarmiento, esto se va a seguir repitiendo. Y no es normal que tengamos que sufrir esto», conceden los afectados, que confían en que la campaña no tenga represalias en sus escaparates, después de que hayan recibido amagos de amenazas, en alguna de las ocasiones que han llamado la atención a propietarios de perros.

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