Cinco años para lograr el cambio
«No van a sanearnos en febrero para liquidarnos en marzo». Desde Caja España-Duero se tiene claro que si el camino de futuro tiene que escribirse en solitario, cuenta con cinco años (hasta finales del 2017) por delante para ajustar los efectos del saneamiento y llevar la gestión por derroteros bien distintos a los recorridos en los últimos años.
Antes de eso, sea cual sea el camino que tenga que recorrer la entidad, queda pendiente el durísimo ajuste impuesto por Bruselas para recibir el capital que le permita entrar en viabilidad. Y no será fácil.
El plan laboral
Lo más complicado y doloroso será el recorte de 1.500 empleos. «La reestructuración no puede hacerse de forma acelerada», señalan desde el banco. Pero no es menos cierto que tiene que estar concluida como máximo en dos años. Para entonces el banco tendrá unas 250 oficinas menos, deberá haberse desprendido de buena parte de su cartera de participaciones empresariales y habrá adelgazado su balance actual en un tercio. Será un duro ejercicio que, pese a los 24 meses de margen, deberá acometerse de manera inmediata. De momento los sindicatos ya han advertido que estarán enfrente.