Diario de León

Serfunle gasta 40.000 euros en hacer una rampa accesible en el tanatorio

El edificio, en el que se invirtieron 4,3 millones, está obligado desde el año 2001.

La rampa cuenta con una pendiente del 10,46%, por encima del 8% permitido, y tiene 31 metros, frente a los 10 metros legales.

La rampa cuenta con una pendiente del 10,46%, por encima del 8% permitido, y tiene 31 metros, frente a los 10 metros legales.

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álvaro caballero | león
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Por el acceso al tanatorio de Serfunle se embala una rampa con una pendiente del 10,27%. Un grado de inclinación, que calca el arranque de la subida al puerto francés del Alpe d’Huez, al que se enfrentan a diario los miles de usuarios de la instalación a lo largo de los 31,80 metros que hay desde la acera hasta dar en la puerta del recinto. Un diseño, estrenado el 30 de junio del 2000, que choca con la normativa de accesibilidad y supresión de barreras aprobada en agosto del 2001, que dice que el máximo podrá ser del 8%. Cerca de doce años de irregularidades que no han sido subsanadas hasta ahora con el argumento de que la norma no marcaba plazo de adaptación y sólo hubiera sido obligatoria en caso de obras de reforma o ampliación.

Una adaptación que se hará ahora, después de que la mancomunidad haya decidido plantear un nuevo acceso que cumpla con todos los requisitos para las personas discapacitadas o con problemas de movilidad. Un proyecto en el que la sociedad tendrá que gastar 40.996 euros para limar un inconveniente contenido en un proyecto que costó 715 millones de pesetas (casi 4,3 millones de euros), después de un concurso internacional de ideas que ganaron los catalanes Josep Val y Jordi Badia y que, incluso, fue galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura.

La solución al problema no pasará por enmendar la actual pendiente. Los responsables de la mancomunidad han decidido mantener el acceso y hacer una nueva rampa, que atravesará por el espacio que en la actualidad ocupa la zona ajardinada. Una línea en diagonal desde la esquina contraria a la puerta de entrada, con arreglo a los requisitos de accesibilidad: su pendiente longitudinal máxima será del 6%, inferior al 8% que marca la normativa; y se repartirá en dos tramos de 8,53 metros, por debajo de los 10 metros máximos, separados por una meseta intermedia.

La rampa, según el proyecto adoptado en el seno del consejo en el que están representados los ayuntamientos de la capital, San Andrés y Villaquilambre, dispondrá de «un espacio previo y posterior en el cual puede inscribirse un círculo de 1,50 metros libre de obstáculos; la anchura mínima libre será de 1,20 metros; y se ejecutará con pavimento no deslizante, duro y fijo. Una estructura que no contará con pasamanos laterales, debido a que el informe refleja que la altura salvada es inferior a 0,50 metros, ya que toma cada tramo como individual.

El proyecto ya ha contado con críticas dentro de la propia mancomunidad, donde el concejal del PAL-UL de San Andrés, Francisco Javier Gómez, insiste en que debería colocarse el pasamanos, debido a que, si se toma en su conjunto la rampa y no por tramos, la altura que se debe salvar es superior a 0,50 metros; reseña que, según el reglamento de accesibilidad, debería contar con escaleras y rampa, ya que se trata de «un itinerario vertical y no horizontal»; y advierte de que si alguien tienen un accidente en la rampa actual podrían derivarse problemas jurídicos.

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