Diario de León

La riada pilla al Bernesga sin limpiar

La crecida por las lluvias colma el cauce fluvial con el lecho atascado por la espesura de la vegetación.

Publicado por
L. urdiales | redacción
León

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La CHD y el Ayuntamiento negociaron hace casi un año cómo se había de intervenir sobre la selva que ocupaba el cauce del Bernesga a su paso por la ciudad de León. Necesaria, al parecer, para que cuando le sobreviniera una riada el lecho fluvial no tuviera ningún inconveniente que sacara el agua de madre.

La operación de limpieza acometida en otoño se quedó corta, según se apreció ayer sobre los linde fluviales del Bernesga, que llegó poderoso y alterado por las lluvias y azuzado por las nieves del cauce alto en la montaña central leonesa. Azuzado hasta desbordarse.

La CHD eludió la información sobre el registro en la estación fluvial que tiene sobre el río a su paso por la ciudad; pero a última hora de la tarde el arrastre podía superar con creces los cien metros cúbicos por segundo (el Bernesga tiene el límite de alerta en setenta metros por segundo y el límite de alarma en 108 metros cúbicos por segundo).

Ante la amenaza del agua por los pasillos laterales del río, con el azud de San Marcos a rebosar en medio del follaje y del bosque de árboles de más de tres años que sobrevivieron a la poda y limpieza improvisada del otoño, el Ayuntamiento decidió cortar al tránsito peatonal la pasarela que comunica el paseo de la Condesa con la margen derecha del río. El nivel del cauce llegó a rozar en el momento del corte el puente, que a última hora de la tarde y ante el ritmo creciente del aforo del río, corría serio riesgo de ser arrastrado por las aguas embravecidas.

Los episodios de riadas sobre León tienen recientes los recuerdos de puentes de este calibre que fueron arrastrados río abajo por crecidas con el mismo o menor ímpetu incluso que el que ofreció ayer el río leonés.

Que las aguas se movieran con soltura fuera del cauce en algunos puntos lo explica el desbroce capado del pasado mes de octubre. Nada que no fuera la falta de disposición económica impidió que el pasado otoño, con un estiaje prolongado, se acometiera el drenaje previsto por la concejalía de Medio Ambiente y la Confederación. La poda selectiva se realizó sobre elementos vegetales de porte menor a tres años; quedaron las especies arbóreas que retienen el paso del agua. Tampoco se reformó al azud de San Marcos, que la confederación del Duero entiende necesario para evitar que el agua salga agitada de la balsa que crea la retención artificial sobre el puente.

La situación de alerta se trasladó al río Torío, también afectado por la crecida que tomó de los valles altos ayer con un aporte extraordinario de cauce debido a las lluvias y a la nieve de días pasados que acabó diluida entre la subida de temperatura y las precipitaciones.

No se observa un momento de tregua en las próxima horas, habida cuenta de la previsión meteorológica que anuncia más lluvia y nieve en el área que nutre de caudal a los dos ríos que cruzan la ciudad.

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