MANUEL GARCÍA. ALCALDE DE VILLAQUILAMBRE
«Se investigará el sobrecoste y se depurarán responsabilidades»
Defiende el alcalde de Villaquilambre que este ayuntamiento maneja una amplia lista de temas de conversación interesantes para el futuro del municipio; aunque acepta analizar sin remilgos que el presupuesto para la nueva sede municipal se haya desajustado en dos millones de euros. «Habrá una investigación y se depurarán responsabilidades», concede Manuel García ante el aluvión de peticiones de una comisión de investigación sobre los dos millones a mayores que va a absorber el ayuntamiento nuevo. Y habla de la envolvente climática, una variante arquitectónica para el edificio, que en Villaquilambre ahora es tema de chascarrillo

El alcalde de Villaquilambre posa ante una foto aérea del municipio, en la sede de la alcaldía.
—¿Están los vecinos de Villaquilambre asombrados con el sobrecoste de la construcción del Ayuntamiento. ¿Qué sabe usted?
—Yo siempre mantuve en la oposición que hay proyectos que no nos podemos permitir; y si no nos los podemos permitir era mejor no haberlos afrontado. Siempre defendí proyectos acomodados a nuestras necesidades. Ahora hemos llegado a un punto que nadie quería, tal vez precisamente por eso, por no ajustar los proyectos a lo que es realmente conveniente. Es una polémica heredada.
—Heredada y todo, los partidos de la oposición hacen cola en el registro para pedir informes e investigación. ¿Habrá luz y taquígrafos?
—Por supuesto. Desde este equipo de gobierno se aportará toda la documentación que existe sobre el caso para depurar responsabilidades e investigar lo que sea preciso. Habrá esa investigación que demandan todos los grupos políticos para que todo mundo sepamos qué ha ocurrido.
—Por acotar: ¿Envolvente climática es un tecnicismo de la construcción o una expresión provocadora, tal y como está el asunto?
—Yo siempre he defendido la funcionalidad. Y no sé si ese sistema es muy funcional para el ayuntamiento que se construye. Ese edificio debe ser acorde con el entorno y con la capacidad económica. Y parece que no fue así, que no se eligió lo más adecuado y necesario para los intereses de este ayuntamiento y sus vecinos.
—¿Y fue porque la envolvente no resultó?
—En total ha costado más de un millón de euros; porque a los más de setecientos mil iniciales ha habido que sumar otros quinientos y pico mil para dotar de calefacción al edificio que no se pudo calentar con la envolvente, que no pasaba de 12 grados.
—Si no fuera porque es demasiado serio parece un guión del club de la comedia.
—(Se encoge de hombros y elude una respuesta)
—El ex alcalde, que desarrolló la construcción del edificio, envía al fiscal la documentación para que investigue.
—A ver, no hace falta reiterar que este equipo de gobierno es ajeno a todas estas cuestiones, las hemos heredado. A partir de ahí, cada cual es libre de recurrir a cualquier medio para investigar el asunto, a parte de la comisión de investigación interna que se puede suceder aquí dentro.
—¿Y al alcalde le incomoda que la actualidad de este municipio sea un despropósito en la trasera del ayuntamiento?
—Insisto y es evidente que esto que sucede no es culpa de la gestión de este equipo de gobierno ni de este alcalde. Pero es también evidente que no beneficia que se hable de este municipio por lo que acontece con esa nueva sede municipal, ni con el gasto o las imperfecciones. Y tampoco lo es que estemos hablando de Villaquilambre por una denuncia al fiscal. Es evidente que hay cosas positivas más necesarias de las que hablar.
—¿Qué va a hacer ahora su equipo de gobierno con ese edificio?
—Independientemente de que no estábamos de acuerdo con que se gastara este dinero en hacer la nueva sede, lo cierto es que debemos poner en uso la sede para servicio de los vecinos y de la gestión municipal. Hay que ponerla en valor porque este ayuntamiento se ha gastado casi cinco millones de euros y deben servir para algo.
—¿Cómo avanza ese plan de uso? ¿cómo tienen previsto llevarlo a cabo?
—Pues estamos acondicionando la planta del sótano, para instalar el archivo. Luego pasaremos a las dependencias en las que se instalará protección civil y policía. Y poco a poco dentro de nuestras posibilidades iremos amueblando el edifico que es la sede municipal.
—Da la sensación que ese edificio recubierto es un pozo sin fondo.
—No sabe cuánto. Mire, al mes de llegar a la alcaldía nos reunimos con la empresa constructora y nos dijo que había una deuda de un millón y medio de euros. Bueno, les dije, con eso se acaba. Y me dijeron que eso era cantidad impagada; y luego para finalizar la obra hacía falta otro millón más.
—Le oigo a menudo hablar de deuda.
—Nos está condicionando la gestión. Pero nos estamos imponiendo a una situación complicada; logramos pagar a los proveedores, y empezar a sentar las bases de una gestión saneada; es cierto que nos condiciona el presupuesto la cantidad que debemos afrontar de créditos y amortización, pero creo que los vecinos del municipio saben que somos una corporación seria.
—Lo pone gris, pero no hace tantos años que cualquier alcalde cambiaba su sillón por el de Villaquilambre. El municipio que más crecía …….. ¿Se aprovechó bien la oportunidad?
—Creo que entraba mucho dinero y no se supo priorizar las necesidades; se dejó el dinero para cuestiones menos necesarias para la gente, proyectos de corto recorrido y poca repercusión social. Creían que no se iba a acabar y se anduvo por un nivel de vida que no nos lo podíamos permitir.
—¿Se agotó aquel modelo de Villaquilambre para vivir?
—Hay un momento de crisis que no permite esa progresión de construcciones que eran una fuente incuestionable de financiación por licencias. Pero somos un municipio con muchas posibilidades en 52 kilómetros cuadrados que a la vuelta de unos años puede ofrecer de nuevo unas sinergias impresionantes.
—El otro modelo de desarrollo, las áreas industriales, ¿se han quedado también estancadas?
—En la promoción industrial hay también un momento que no se puede sortear por las circunstancias de crisis y que condiciona ala actividad económica. Pero creo que el municipio está dotado de un gran área industrial donde hay una empresa que crece, prueba es que solicita licencias para expandirse, que actúa como motor de la zona; y que hay expectativas más que reales para que a la vuelta del tiempo preciso para sacudirnos este tiempo de crisis se reactive la actividad y se reemprenda la creación de empleo.
—Municipio al borde de 20.000 habitantes. ¿Es mejor por encima o debajo de ese limite que obliga a más competencias?
—Mire, un alcalde con el que comparto asamblea en la Federación de Municipios, el alcalde de Benavente, ya ha alertado sobre la condición de municipios como los nuestros, a ver qué va a pasar, que estamos ahí al borde de los veinte mil reconocidos.
—¿Pero qué se gestiona mejor?
—Le aclaro que la población real de Villaquilambre está por encima de los veinte mil, así es que con eso se contesta todo. Mejoraría la financiación y aumentaríamos competencias. De hecho, gestionamos un municipio con más de 20.000 habitantes.
—Crecieron de forma exponencial hasta la realidad del último censo.
—Que no es mala, somos el municipio 17 entre los 2.247 de Castilla y León. Nos dieron un crecimiento de ciento cuatro personas en el último año. Menos, sí, pero aún crecemos. Y estabilizaremos entre los dos mil de antes y los cien de ahora, habrá un punto de equilibrio.
—Con una ciudad tan cerca ¿qué le habría gustado aportar desde la alcaldía?
—Los accesos. No tanto por lo que se ha hecho como por dejar preparado lo que se podría hacer en el futuro. La ronda este es una posibilidad, pero también una barrera. Nunca se debió permitir un acceso tan limitado al municipio desde León, nunca menos de cuatro carriles, más anchura. Creo que no se dejaron preparadas las comunicaciones adecuadas.
—Está esa otra cara de Villaquilambre que acentúa el desarrollo sostenible.
—Y existe, en su conjunto, pero especialmente en torno a los cinturones que se han creado para el esparcimiento y las zonas al aire libre. Disponemos de un espacio envidiable para ello. El carril bici no es una postal, es una realidad que a diario usan cientos de personas que acuden incluso desde León y repercute directamente en alimentar ese concepto de entorno sostenible que podemos permitirnos en un municipio como este.
—Analice el inconveniente de gestionar en el mismo municipio un núcleo urbano con miles de habitantes y otro con una estructura rural al uso.
—Es una forma de enriquecer la gestión, al contrario. Obliga y exige más. Porque hay que dotar de servicios igualmente a un núcleo con seis mil habitantes y a otro que tiene una decenas; Villaobispo y Golpejar. Entre los extremos, están los equilibrios. Hay que posibilitar el transporte público igual a unos y a otros. Esa es la riqueza de este municipio. Se puede llegar a la catedral a pie en 20 minutos.
—¿Y en qué gestión piensa en este momento de cinturones apretados?
—No hay proyectos faraónicos, pero sí adecuados a los servicios que demandan los ciudadanos. Haremos un aparcamiento en Villaobispo, un jardín sobre la antigua sede de protección civil, el acceso a Nava. Una gestión austera no es una mala gestión, desde luego.