El gerente: «Si hay que inmolarse me inmolo, asumo la responsabilidad»
Nueve miembros de la junta directiva se reunieron el viernes en el Círculo Empresarial a partir de las 20.30 horas para dar solución a la crisis: Juan Hernández Dopico, Luis Ángel Roberto, quien también representaba a Agustín Flórez, ya que le había delegado su voto; Tomás Castro, José Ángel Luengo, Luis Pérez Carretero, José Manuel Casado, Julio Álvarez, Carlos Rivera y Emilio de la Puente.
La repercusión mediática de la nota de prensa es, a esa hora, imparable. El secretario general del CEL, Carlos Rivera, recibe una llamada de una cadena de televisión privada nacional para intervenir en un debate. Para entonces, los ánimos ya estaban caldeados. Fue una reunión con mucha tensión, desarrollada en un ambiente de máximo nerviosismo. «Habíamos cometido un error garrafal, pero no teníamos claras las medidas a tomar», aseguran fuentes del Círculo. Julián Álvarez, José Manuel Casado y Emilio de la Puente defienden en la reunión la convocatoria para el lunes de una junta directiva que analice lo sucedido. Otros miembros, como Carlos Rivera, Tomás Castro, Luis Pérez y Luis Ángel Alberto, con el voto delegado de Agustín Flórez, «presionaron» para que el presidente, vicepresidente y gerente presentaran las dimisiones. «Yo asumo toda la responsabilidad. Si hay que inmolarse, yo me inmolo. Aquí tenéis mi cese», anunció entonces el gerente Miguel Ángel González, que abondonó acto seguido la reunión.
Presiones
Después de votarse que no se enviara la segunda nota de prensa, porque «es más de lo mismo», según los presentes, se exige la dimisión del vicepresidente. Pero José Manuel Casado se niega «porque tiene que ser la junta directiva quien lo decida», puntualiza. Se le recuerda que en estos momentos hay diez miembros, con el voto delegado de Flórez, y que por tanto son mayoría cualificada. «Sí, pero no está constituida», respondió Casado, quien insistía en no dimitir» Finalmente, al término de la reunión, el vicepresidente escribe de su puño y letra su dimisión: «José Manuel Casado, como vicepresidente del CEL presenta su dimisión irrevocable». Y lo firma.
Son muchos los miembros reunidos que entienden que el presidente debe asumir también su responsabilidad, aunque consideran que Emilio de la Puente no tuvo conocimiento del contenido del comunicado. José Ángel Luengo propone arreglarlo con una nota de prensa en la que se pidan disculpas y se rectifique. Eso no sucede y entonces Emilio de la Puente interviene para decir: «Hago lo que queráis». Y pone su cargo a disposición de los miembros.
Finalmente se vota a mano alzada con el resultado de ocho votos a favor de las dimisiones y las abstenciones de Emilio de la Puente y José Manuel Casado.
La reunión concluye a las 23.20 horas, aproximadamente, y al término de la misma el secretario general, Carlos Rivera se encarga de redactar la comunicación que se enviará a los medios, en la que se explica someramente las decisiones tomadas. Rivera le pide a Tomás Castro que se quede para su redacción, algo que hacen junto con la responsable de comunicación.
«Se vieron forzados a dimitir obligados porque han cometido dejación de sus funciones», asegura el secretario general, que, tras la rueda de prensa, reconoció a este periódico que «no estoy en situación anímica, no sabemos si tanta celeridad para tomar decisiones ha sido buena».