Los vecinos exigen al Ayuntamiento que se urbanice el sector de la estación
Reclaman cambios en la integración y critican que Martín-Granizo no los reciba.

Feve anunció en verano que la urbanización del sector no se efectuará todavía.
Todavía con las máquinas sobre el terreno, los vecinos del entorno de Feve empiezan a vislumbrar el avance de la integración. Un proyecto que se acabarán con la puesta de la vía y que dejará en el centro del sector un vacío de más de 29.000 metros cuadrados. Un hueco a la espera de que la compañía ferroviaria decida urbanizar el sector de la estación. «No puede ser que nos vayan a dejar todo a medias, tenemos miedo de que se quede ahí y no se desarrolle la urbanización hasta dentro de muchos años», concede el portavoz del movimiento vecinal, Laurentino Alonso Álvarez, quien exige al Ayuntamiento que «presione a la compañía para que no posponga esta obra». Una actuación con la que se lograría «la prolongación de la calle Bilbao y la construcción de la nueva calle paralela a Renueva», además de 1.500 metros cuadrados de zonas verdes y un parque infantil, según consta en los planos iniciales del plan parcial.
Los vecinos defienden que «la integración se quedará a medias sino se hace la urbanización». «¿Cómo va a quedar eso si no se hace la urbanización?», se pregunta Alonso Álvarez, quien recalca que «nadie del Ayuntamiento ha pasado para explicar nada». «Hace meses que pedimos una reunión, pero la concejala de Urbanismo, Belén Martín-Granizo, no nos recibe», reseña el portavoz vecinal.
La propuesta se hace incluso desde «la consciencia de que la situación económica está mal, más si cabe para la construcción», pero convencidos de que Feve, que se el propietario de todo el suelo, «no perderá dinero». Un convencimiento que se basa en el estudio que acompañaba al proyecto inicial, datado en marzo del 2010, en el que recogía que el coste de urbanizar sería de 1,7 millones de euros, que después dejarían incluso beneficios —entonces se calculaban 14,8 millones de euros— con la venta del suelo para la construcción de 141 viviendas. «Por lo menos, aunque luego se tarde en construir, que urbanicen la zona», señala Alonso Álvarez.
La petición entra dentro del listado de quejas que acumulan los vecinos, que han decidido agruparse de manera espontánea, con reuniones, para reclamar que se cambie «el proyecto de las escaleras de Ramón y Cajal». «Antes había una continuidad, pero ahora nos han dejado un paredón, un fondo de saco, una zona en la que nos tememos que la gente vega a hacer sus necesidades», señala el portavoz vecinal, quien avanza que trasladarán al consistorio un documento en el que además reclaman que «se pongan elementos de reducción de velocidad en el nuevo viaducto, que se haga el rebaje de acera en el paso de peatones, que se ponga un bolardo de acceso a vecinos en el último tramo de Ramón y Cajal, que se disponga iluminación de la zona y que se quiten las vallas de las aceras». «No se trata de gastar más dinero, sino de que se haga de una manera adecuada», remata.