Dichosos los limpios de corazón

Cruz Roja en León presenta el Centro de Atención a Personas sin Hogar, que dará servicio de higiene y lavandería a una docena de indigentes de la capital.

José Manuel Fernández Corral y José Ignacio de Luis Páez.

León

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«Me impactó escuchar a uno de ellos decir que la sociedad los trataba como perros, que no querían saber nada de nadie. Y el caso es que muchas veces lo único que quieren es conversación, que les cuentes un chiste, que escuches sus cosas o que simplemente estés a su lado».

Las voluntarias de Cruz Roja que salen cada noche por León vuelven a casa a las tres de la mañana. Ni una copa. Muchas risas los mejores días, eso sí. «Anoche estábamos heladas y nos decían que esto ni era frío ni era nada. Y nosotras muertas, congeladas».

La cara solidaria de la vida pinta estos días de rojo algo más que el pelo de la joven tímida que rehuye los focos de las cámaras y que se escuda en su compañera para intentar pasar desapercibida. Recién finalizada la intervención ante los medios de José Ignacio de Luis, presidente provincial de Cruz Roja y de José Manuel Fernández Corral, de la obra social de Caja España-Duero, fluyen las historias.

«Tenemos uno que solamente quiere conseguir el dinero necesario para comprarse cada día una novela del oeste en un kiosco del centro. Deben valer 40 céntimos o así. Y se pasa el día leyendo. Es feliz».

Se refieren las muchachas a uno de los posibles usuarios del Centro de Atención a Personas Sin Hogar. El objetivo es atender las necesidades básicas de higiene de la población “sin techo”, transeúntes y en general personas en riesgo de exclusión, para mejorar su calidad de vida desde el punto de vista social y sanitario, y en la medida de la posible reducir daños y riesgos asociados a pernoctar en la calle.

Dotado de lavadora, secadora y duchas el centro estará atendido por voluntariado de la Institución de 10.00 a 14.00 horas en un amplio horario y ofrecerá a quien lo use un servicio de higiene personal e integral (ropa).

200 indigentes

«Hay aproximadamente 200 indigentes localizados en León. Nosotros ponemos el servicio a su disposición, pero hay quien no quiere saber nada y no se les puede obligar a venir. Nuestra obligación es ofrecérselo», explica De Luis. «Y no es solamente para indigentes. Tenemos casos también de personas que están trabajando y que son pobres energéticos . Cobran 1.000 euros pero entre la hipoteca y los gastos no tienen para nada más y les han cortado la luz. Nosotros les ofrecemos que vengan a ducharse y a lavar la ropa aquí sin necesidad de que sean gente en situación extrema».

15.000 euros

Caja España-Duero aporta 15.000 euros a la obra. «Si vemos que se necesita ampliar, lo intentaremos y si los horarios se nos quedan cortos para la demanda, también intentaremos adecuarlos», dice de Luis.

«Que hayamos dado servicio a cerca de 200 personas no significa que toda esa gente sean los indigentes que hay en la capital. Son aquellos a los que nosotros hemos dado servicio alguna vez, pero los hay que vienen de fuera y se van».

Las que se quedan son las muchachas que cada noche les auxilian. «Tienen sus propias leyes. El que primero llega a un cajero es el que tiene la plaza en propiedad . Debe encargarse de que esté limpio porque si provocan molestias, el banco no les deja volver. Y cuando se van, ya puede ocuparlo otro, pero si vuelven, tienen que dejarles el sitio, porque es suyo», explican las jóvenes.

«Los hay que tienen problemas con las drogas y otros que simplemente necesitan que les acompañemos a la cola del paro porque dicen que allí les atienden mejor si van con nosotras y les explican qué tienen que hacer».

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Lo más problemático es acostumbrarlos a los usos y métodos higiénicos. «Puedes llevar al caballo a la orilla del río, pero no puedes obligarlo a beber», reza el refrán británico. Tres cuartos de lo mismo. Esta noche de sábado, volverán a salir a la calle. Y volverán a casa sin tomar una sola copa. Y felices.