SUERO DE QUIÑONES-PADRE ISLA | MI ILUSTRE VECINO | JULIÁN ALONSO VELASCO. PELUQUERO
«La zona de Estación de Matallana tiene todo para funcionar»
Optimista por encima de todo . Así concibe la vida este peluquero, el más conocido de todo León. Medalla de Plata al Trabajo, sigue siendo el mismo que cuando empezó con 11 años. Amigo de sus amigos, aventurero... Es Julián. Con eso basta.

«La peluquería es mucho más que cortar el pelo», dijo Julián Alonso Velasco el día que recibió la Medalla de Plata al Trabajo en 2007. Desde entonces tiene trato de ilustrísimo, como así consta en el diploma que cuelga en su establecimiento, en la confluencia de Suero de Quiñones con Padre Isla, aunque él siga tratando a todos por igual. Ése es su gran secreto: ser como es, Julián, el peluquero más conocido de León.
En sus más de cinco décadas al pie del cañón, o en su caso tijera en mano, ha cortado muchas cabezas -en el buen sentido de la palabra, que conste en acta-, entre ellas las de Zapatero y Rajoy. Al ex presidente, durante más de 24 años, hasta que dio el salto a Madrid. Al hoy inquilino de Moncloa, de pequeño, cuando Rajoy vivió en León.
Su relación con la Estación de Matallana, como se conoce a la zona de la capital leonesa donde Julián tiene su peluquería, es una historia que funde recuerdos, anhelos y amistades. Conoció Feve -está a la vuelta de la esquina de su peluquería- cuando era el medio de transporte de muchos leoneses de la Montaña y su edificio estaba casi en las afueras de la ciudad... «Cuando yo empecé no había nada», asegura, aunque su definición del barrio es otra: «Esta zona es una ventana abierta al mundo, a la gente».
Julián empezó a trabajar con 11 años en una familia en la que ser peluquero ya viene de su bisabuelo. Su vida ha sido el trabajo. Con él ha disfrutado y disfruta cada día. Si la cara es el espejo del alma, Julián no ha podido tener otra profesión mejor que peluquero.
En la peluquería comparte trabajo con su mujer y su hijo. Es un negocio variopinto, donde van cortarse el pelo gentes de todo tipo. Julián recuerda hasta artistas como José Suárez, que protagonizó la mítica película Calle Mayor. Y es que su vida es la peluquería, el barrio y los viajes. Ha estado en cerca de 90 países. ¿Y cuál es el que más le ha gustado? «Todos tienen encanto», confiesa, aunque entre todos elegiría la India y Birmania. De hecho, una de sus visitas es a Viajes Ecuador, en Suero de Quiñones. Que es buen cliente se nota nada más que entra por la puerta. Su última escapada ha sido Polonia.
Después de un rato hablando con él de lo divino y de lo humano se nota que Julián no es un peluquero más. Su aspecto aventurero, cosmopolita, abierto, le hacen un ser especial. Se hace querer por el vecindario, como se demuestra también en la joyería cercana o en el último bar abierto en el barrio. Julián es conocido en todas partes.
La zona de la Estación de Matallana tiene futuro, a su juicio. Lo tiene porque, como él dice, «tiene todo para funcionar». El tranvía que pronto llegará, el centro al lado, barrios modernos como Eras a un paso...
Julián se confiesa un amante de los viajes y de la provincia de León. Lo más grande del ser humano, dice, es «saber, saber y saber; tener inquietud por saber». A pesar de todos los pesares; a pesar de la crisis que todo lo asola, Julián es optimista por naturaleza. Y ése quizá es el éxito también de Julián peluqueros desde hace generaciones.
Otra pregunta queda para el final: Una peluquería es más que cortar el pelo, pero ¿a quién ha sido el más difícil de cortar el pelo? «Eso depende de muchas cosas; es muy subjetivo».