La familia busca una alianza con una cadena y valora la venta total
No se enreda Blanca del Pozo para intentar enmascarar que «es un cierre». Un cierre que añade que «puede ser temporal». «Nosotros cerramos, pero al mismo tiempo vamos a seguir trabajando con nuestros asesores de Guarrigues & Andersen para intentar reflotarlo a través de una alianza con alguna cadena», señala una de las hijas del fundador de la empresa.
Esta línea de estudio, que ya se ha abierto incluso con contactos con alguna cadena, no evita que la familia Del Pozo descarte «venderlo todo». «Todo es nuestro, tanto los edificios como el terreno y si llegara una buena oferta valoraríamos su venta», concede Blanca del Pozo, quien asegura que no tiene conocimiento por ahora de ninguna que haya llegado, al tiempo que evita «hablar de cantidades». Una situación que ya vivió a finales del 2011 otro hotel significativo dedicado a las bodas, el Cortes de León, que en su caso estuvo marcada por un concurso de acreedores.
La venta incluiría el edificio principal, con sus ampliaciones, donde se asientan los 10 salones de banquetes. Espacios en los que hay desde «reservados para 10 personas hasta grandes salas para 1.000 comensales», que incluso pueden habilitarse «para reuniones o eventos que se puedan programar», describe.
El restaurante se completa con el inmueble del hotel, abierto en abril del 2000, en el que hay «60 habitaciones, cafetería, 3 salones más multiusos para reuniones y párking interior». Un complejo total al que se añaden «9.000 metros cuadrados de aparcamiento exterior y 700 de jardín en la parte trasera», enumera.