El barrio sólo ve positivo que se eliminara el peligro

Coches aparcados en las inmediaciones de la antigua estación.
Como primera medida, si se pudiera -«porque ahora mismo ninguna Administración te da nada»-, la asociación vecinal demanda la adecuación de las vías del tren, entre el antiguo paso y la estación. «Decían que iban a hacer una calle, pero no se ha hecho nada», se lamenta Pastor. «La obra ha quedado ahí (la eliminación del paso a nivel), pero habrá que acabarla, digo yo, porque ahora queda como un churro estéticamente», insiste.
El presidente de la asociación de comerciantes del barrio del Crucero, Dalmacio Castro, coincide en el análisis. El Crucero se ha quitado un peso de encima. Un peligro más que evidente para todos, pero necesita que el proyecto urbanístico y ferroviario previsto siga adelante para que la zona al otro lado de las vías y el río se integre en la ciudad.
Ambos apuntan como responsable de que todo se haya parado a la crisis económica, y son conscientes de las dificultades para reanudar los grandes proyectos, pero advierten que León, como proyecto de ciudad, no se puede olvidar de esta parte, al otro lado de las antiguas vías.
«Lo único positivo es que se ha quitado un peligro como era cruzar las vías del tren, que no es poco», insiste Dalmacio Castro, presidente de la asociación de comerciantes del barrio.
La eliminación del paso a nivel se llevó por delante el viejo cartel de Renfe, a uno y otro lado de la calle, que eximía a la compañía pública de toda responsabilidad en base a una real orden de 1898. Es lo único que ya no se ve. Eso y los semáforos que advertían del peligro.
«No podemos dejar de reconocerlo, porque es así. El tren era un peligro y partía el barrio en dos, pero tenemos que lamentar que, salvo para eso, no ha servido para nada», añade Castro. Y es que la crisis, salvo la construcción del Palacio de Congresos, que sigue adelante -ya se ve parte de lo que será la gran estructura de cristal-, se llevó todos los proyectos por delante: el soterramiento, la construcción de miles de viviendas... «La verdad es que es una pena».
El Ayuntamiento, aunque no ha avanzado nada más, desistió de la sociedad alta velocidad para cambiar su actuación por planes parciales mucho más pequeños.