La provincia pierde durante la crisis 127 empresas de las que más empleo generan
La mayor pérdida de tejido productivo tiene lugar entre los pequeños negocios.

La industria agroalimentaria local es una de las que mejor está sorteando la crisis.
Son las encargadas de competir en los mercados exteriores que se plantean como solución para paliar la atonía del consumo interno, tienen un papel de locomotoras del resto de la actividad económica y dinamizan el pequeño tejido empresarial a su alrededor. Y, en teoría, tienen capacidad, sobre todo financiera, para resistir mejor los envites de la crisis. Pero en la provincia ni grandes ni pequeñas están librándose de la parálisis económica.
El desplome de actividad se ceba especialmente con los pequeños negocios, que conforman la inmensa base de la actividad económica provincial. Pero los más grandes, en teoría más sólidos, no se libran. León pierde tejido empresarial y ve desaparecer el podo músculo industrial que había conseguido fortalecer durante los años de bonanza.
El descalabro en la construcción y el fiasco de la industria de las energías renovables se han llevado por delante a buena parte de las empresas que más empleo generaban en la provincia. O se han pasado a la liga de las micropymes, con un volumen de empleo residual; o en su mayoría han tirado la toalla y han desaparecido.
El caso es que en los últimos cinco años han desaparecido en la provincia 127 empresas de la que más empleo generaban, concretamente aquellas que tenían contratadas a más de 20 personas. Un 16% del volumen total de las medianas sociedades, que han pasado de las 806 del 2008 a las 679 del 2012, según los datos del Instituto Nacional de Estadística.
Las medianas, según
Son precisamente las medianas empresas (las que tienen entre 20 y 50 trabajadores) las que peor comportamiento han registrado durante el periodo de crisis. Casi una de cada cuatro de ellas ha desaparecido o se ha empequeñecido en lo que a empleo se refiere.
Entre las sociedades de este tamaño se ha registrado sin embargo diferente comportamiento según el sector en el que desarrollen su actividad. Por ejemplo, en el comercio al por menor, una de las bases económicas de la provincia pero también de las que más ha sufrido las consecuencias de la crisis, el comportamiento entre los establecimientos que ocupan a más de 20 personas ha sido de incremento de los negocios, que han pasado de 63 a 76 en los últimos cinco años. La estadística oficial contempla los locales abiertos, es decir, no habla de sociedades sino de establecimientos abiertos. El desembarco de las grandes cadenas de moda, bricolaje y electrodomésticos ha sido fundamental para incrementar en León el número de negocios de este tipo.
Otros sectores, como las industrias extractivas, se han mantenido, al menos hasta ahora. Habrá que ver si la persistente crisis del carbón consiente mantener esta tendencia.
En cambio se ha desplomado la fabricación en minerales no metálicos, y la producción de metal.
La construcción mantiene su proceso de destrucción permanente de empresas, especialmente las que generan empleo; que lleva a muchos trabajadores a convertirse en autónomos.
Otros crecen
En cambio, hay otro tipo de actividades para los que la situación económica es una oportunidad de negocio. En los últimos años se han disparado los locales, filiales y franquicias que ofrecen servicios financieros, así como el resto de servicios para empresas y hogar.