Diario de León

El Supremo condena a 33 meses de cárcel a dos dueños de Pachá León

Ocultaron las cuentas a otros socios durante cuatro años para no repartir beneficios.

Miguel Ángel Zamora
León

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El Tribunal Supremo fijó una pena de dos años y nueve de prisión para dos hermanos, propietarios de la Discoteca Pachá en León, a los que se condena como autores de un delito societario continuado y una indemnización de cerca de 140.000 euros para los otros dos socios de la empresa, a los que se considera víctimas.

El recurso del Supremo reduce un mes y medio de prisión para los condenados, tras estimar parcialmente el recurso presentado contra la sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de León, que había firmado el fallo condenatorio en diciembre del 2011, según supo este periódico.

La sentencia relata que en fecha 22 de mayo de 2001, los hermanos acusados constituyeron, junto con un primer perjudicado la sociedad mercantil «Pacha Leon, S.l.» cuyo objeto social era la explotación de un establecimiento de ocio nocturno (discoteca) situado en esta ciudad, habiendo suscrito cada uno de los tres socios un 33% de las participaciones sociales, recayendo el ombramiento de administrador único en uno de los hermanos y actuando igualmente como administrador de hecho y secretario de la Junta General su hermano.

«Desde la constitución misma de la sociedad hasta el año 2005, ambos acusados, amparados en su control mayoritario del capital social, incumplieron, de forma reiterada y sistemática, cuantas obligaciones es eran exigibles en orden a la rendición de cuentas al tercer partícipe de la sociedad, quien, por indicación de ambos acusados, había efectuado (al margen de la cantidad correspondiente a la suscripción de su participación en el capital social) una aportación al patrimonio social en concepto de préstamo ascendiente a 90.152,01 euros, cuya devolución se haría efectiva en sucesivos pagos on cargo a la recaudación semanal del negocio social».

Subraya la sentencia que entre los años 2001 y 2005, «los acusados gestionaron la sociedad de forma absolutamente opaca sin facilitar información alguna sobre su marcha al partícipe minoritario, el cual nunca tuvo permitido el acceso las dependencias de la discoteca destinada a oficina y únicamente obtenía informaciones genéricas y de palabra sobre el rendimiento de la empresa social. Dicha opacidad encubría una gestión contable de la sociedad caótica y arteramente manipulada cuyos asientos no correspondían a la verdadera realidad del tráfico de la empresa y carecían de todo soporte documental, de suerte que las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil nunca reflejaron la situación».

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