El consorcio debe recurrir a su hucha para pagar el contrato de vuelos 2013
La asamblea se reúne para lograr 600.000 euros de sus fondos, ahora sólo tiene 40.000 .

Un avión de Good Fly en el aeropuerto de León.
Antes de adjudicar el contrato de vuelos 2013, al que sólo aspira Good Fly, el consorcio debe aprobar un expediente de modificación de crédito en una asamblea que se celebrará hoy en el Palacio de los Guzmanes. Necesita acudir a sus remanentes de tesorería, su hucha con algo más de cuatro millones de euros en la actualidad, para poder hacer frente al pago de los servicios que prestará un ejercicio más la aerolínea burgalesa. Una operación que permitirá reunir 600.000 euros
La modificación de crédito es obligada para este organismo público, teniendo en cuenta que en estos momentos sólo cuenta en caja con 40.000 euros, fruto de la aportación de la anualidad de la Diputación para 2013. El Ayuntamiento de la capital, el otro socio del consorcio, aún no ha depositado la cantidad que le corresponde, es decir, otros 40.000 euros, además de adeudar algo más de 2,4 millones de impagos de otros ejercicios.
La marcha de la Junta a finales del pasado año dejó al consorcio sin un tercio de sus ingresos anuales. Todas estas circunstancias obligan ahora a esta modificación de crédito.
El consorcio no podrá adjudicar el contrato de vuelos de este año a Good Fly al menos hasta dentro de quince días, cuando este expediente que hoy aprobará la asamblea sea ya firme.
La aerolínea burgalesa ha presentado una oferta que rebaja en cerca de 45.000 euros el presupuesto base de licitación publicado en las bases del concurso para conseguir este contrato. El consorcio planteaba en las bases 580.800 euros, mientras que la compañía propone 536.030 euros, en ambos casos IVA incluido.
En 2012, el organismo público empleó también fondos de sus remanentes para abonar los dos contratos que a lo largo del año firmó con Good Fly para la realización de vuelos regulares y estacionales con un importe de 830.000 euros.
La aportación para 2013 de los dos únicos socios del consorcio se limita a 40.000 euros por institución, frente a los 100.000 del ejercicio anterior que debían depositar cada uno. Cantidades que quedan muy lejos de los 850.000 euros que llegaron a aportar por cabeza en el momento que más dinero pusieron cada uno de los tres integrantes de esta entidad.
La cantidad comenzó a rebajarse de forma progresiva a medida que la crisis iba minando las arcas de estas tres administraciones, que acordaron mermar su aportación ante los recortes que debían realizar en las distintas materias de su gestión para evitar que su endeudamiento creciera.
Los más de cuatro millones de remanentes servirán para más de dos años, según estimaciones de la entidad.