El envejecimiento, obstáculo para la donación renal
León acoge una jornada sobre patologías y trasplantes de riñón.

La jornada sobre patologías renales contó con una amplia asistencia ayer.
Un año y medio después de que arrancara en Castilla y León el programa de trasplantes de riñón de donante vivo, se han realizado nueve operaciones de este tipo, todas ellas «con buena evolución y un resultado satisfactorio». Fue en noviembre de 2011, cuando en el Hospital Clínico de Salamanca se implantó este programa de trasplante renal de donante en vivo, que si bien en sus inicios registró un índice de donación más elevado, «últimamente parece que la cosa está más parada», según ha dicho a Efe la especialista de nefrología de este centro, Guadalupe Tabernero.
Tabernero, que participó ayer en León en una jornada regional sobre patologías renales, ha explicado que, en la actualidad en la comunidad, se estudian realizar otras dos operaciones de este tipo en sendas parejas, una de ellas que está «pendiente de completar el estudio» para ver si son compatibles y la otra que se pospondrá por motivos laborales del donante. Este hospital es el único de Castilla y León, en el que se realizan este tipo de intervenciones.
Desde la puesta en marcha del servicio se han estudiado además a otras cuatro parejas, tres de las cuales resultaron incompatibles, por lo que se optó por el trasplante tradicional.
«Castilla y León tiene una población muy envejecida y no todo el mundo puede encontrar un donante», ha detallado la especialista, quien ha explicado que es requisito que la persona que da el riñón esté sana y además sea compatible con el receptor.
Cualquier persona está en disposición de recibir un riñón de un vivo, pero debe ser compatible y además se tiende a promover los trasplantes de este tipo cuando el receptor es una persona joven, ha explicado.
La compatibilidad del trasplante entre vivos suele ser mejor, entre otras cosas, porque el donante suele estar emparentado con el receptor, aunque no necesariamente.
El índice de supervivencia del donante vivo es alta, «incluso más que la de los que no donan», ya que están sometidos a más revisiones de salud.